CARRERA DE REYES 5K SAN FULGENCIO 2023


La primera carrera del 2023 me llevaba de nuevo a la Vega Baja. Otra vez, como en el 2019 y 2020, decidía exprimirme a principio de año en un 5k de asfalto tan llano y bien montado como el de San Fulgencio. Me sentía (y siento) en bajísima forma, pesadísimo después de las comilonas festivas, acusando la bajada de intensidad, número y calidad de los entrenamientos después de Costa Blanca Trails, y no tenía, como en las pasadas ediciones, aspiraciones de ningún tipo en cuanto a marcas.

Para terminar de ponerlo difícil, sería mi tercer día seguido corriendo. La mañana anterior había entrenado montaña por Jijona y el Migjorn y por la noche había cenado muy alejado de lo normal, en un mexicano que hizo que el día de la carrera nuestro grupo tuviera dos bajas por el destrozo estomacal que causó.

Habiéndose retirado por culpa de la cenorra mi hermana y cuñado, todavía quedamos ¿vivos? para la carrera después del mexicano Cris, Pedro, Rafa, Laura y yo, y puntuales a la cita vegabajense llegábamos con tiempo de sobra a San Fulgencio para aparcar, recoger el dorsal y prepararnos con calma.

El sorteo de varios premios entre los participantes me daba (a la 3ª fue la vencida) una invitación para comer (¡¿más comida?¡ pensé) en un restaurante de la zona y, a Pedro, un lote de productos locales (conservas variadas, verdura, etc.) No iba a salirme una buena carrera, intuía, pero al menos echaría la mañana con los amigos allí y me llevaba una invitación para volver por la zona.





Pude saludar a Erica, que ayudaba en la organización a Campos y que después correría también, y me crucé con Agulló, que había dirigido a la gente de Km a Km desde Elche para hacer una tirada larguísima que acabaría allí con el 5k, preparando la Transilicitana, y a la que para muchos seguirían más km de vuelta a Elche.

Después de comentar las sensaciones de la mañana post cena indigesta con mis acompañantes y cubrirnos bien para protegernos del intenso frío habitual en esta carrera nos situamos en la línea de salida sin calentamiento de ningún tipo.

El 5k de San Fulgencio era el circuito en el que había conseguido mi mejor marca en 5k, pero aquella mañana descubría que el recorrido se alargaba un poco, modificándose un giro de forma que cada vuelta sería más larga y se cubriría, decía la organización, los 5km que por lo visto no se conseguía recorrer en ediciones pasadas. Me quedaba, pues, sin referencia de mmp en 5000 fiable, aunque algo me decía que, aunque no fueran los 20' pelaos que había conseguido allí dos veces, sí que serían casi 21, una marca más que digna para mi super nivel deportivo. Habría que ver qué tal se daba allí y considerar lo que saliera como la referencia de 5k a batir en el futuro, si el reloj marcaba al final 5000m como anunciaba la organización.


Para no sentirme en forma, no haber calentado y saber que una salida demasiado fuerte la podría pagar bien... mi cabeza me la jugó (ootra vez) y me dejé llevar por la emoción del efecto dorsal vegabajense. En cuestión de 50m ya estaba corriendo como si me fuera la vida en ello y buscando una primera vuelta cercana a los 10:15 como mucho. Habíamos ido a jugar, ¡qué demonios!

No tenía claro dónde se alargaba el circuito y no fui capaz de detectarlo hasta terminar, mirando el plano, pero sí que tuve claro que estaba corriendo muy rápido desde el principio. Alicante no es tan grande como para que no te suenen muchísimas caras de otros corredores y corredoras a fuerza de repetir carreras, y muchos conocidos y conocidas de los que sé que van a mi ritmo o por encima estaban a mi paso o detrás esa mañana.


No miré en ningún momento el Garmin cuando pitaba en el paso por km, para no presionarme, pensando que iba a salirme una carrera desastrosa. Me crucé con Raúl Ortiz, del km a km de Elche, al que me extrañó poder adelantar, pero tal como comentamos un rato que fuimos al mismo paso, se había metido antes de echar a correr la tirada larga del equipo desde Elche (y aun así corría rapidísimo, tremendo el nivel del chaval). Giramos por la zona solitaria de la Unión Musical y el centro de Salud y llegamos al tramo que corría ida y vuelta desde la paralela a la plaza del Ayuntamiento y sentí que había hecho una primera vuelta muy buena.




Me permití forzarme un poco para adelantar a algún corredor como excusa para arañar segundos y creo recordar que pasé por el arco de meta por primera vez en 10' y muy pocos segundos. Después vería en el Garmin que hasta aquel punto había corrido entre 4:11 y 4:15 de media, y que todavía aguantaría el ritmo unos 500m después del primer paso por meta, después de completar la primera vuelta.

La cosa cambió después. Iba pasadísimo de revoluciones, me sobraban capas de ropa, manguitos... Tenía claro que no iba a completar una segunda vuelta tan rápida como la primera y ya solo quedaba sufrir lo mejor posible el resto de la carrera y tratar de minimizar en lo posible el desastre.



Saliendo del centro hacia las zonas más solitarias, cuando pisaba el más mínimo desnivel (que no lo hay realmente, pues el circuito acumula apenas 5m en total de subida) me frenaba. Volvían a adelantarme corredores a los que ya había rebasado yo, victorioso, en la primera vuelta. También me adelantaba Raúl, que incluso con tantos km en las patas (recordemos, venía de Elche corriendo) hacía una segunda vuelta rapidísima haciéndome imposible seguirlo, por más que me habría gustado tener la fuerza para aguantarle el ritmo.

Tocaba sufrir y sentir como larguísimos y lentos los últimos metros de la carrera. Seguía sin mirar el reloj, pero no lo necesitaba para saber que empeoraba respecto a la primera vuelta. Los ánimos del público cerca de la plaza y saber que ya solo tenía unos 500m por delante me animaron a no desfallecer y sacar fuerzas de no sé bien donde para el último sprint, ya con el reloj oficial a la vista.

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¿Era posible? ¿Se me iba a escapar el sub. 21' por poco? Efectivamente, paraba mi Garmin en 21:05, quedando el 121 de 386, 35 de 85 en mi categoría y 109 entre 257 hombres. Además, el reloj marcaba casi los 5km anunciados, así que mi supuesta mmp de 20' pelaos en años anteriores no era tal y había que dar por muy buena la marca de aquella mañana, teniendo en cuenta lo que comentaba al principio de la crónica (entrenamiento de asfalto el viernes, de montaña el sábado, cena pesada e indigesta la noche anterior...) Estaba muy contento, a pesar de notar la subida de kg en la báscula después de navidades y el cansancio derivado de las actividades de los dos días anteriores.





Me junté con Pedro y Cris (ganadora de un 3er puesto en su categoría), que habían llegado hacía rato, y con Rafa y Laura después, que también terminaron muy contentos con su carrera. Todavía dio tiempo a tomar algo caliente en el bar para recomponernos un poco, aunque el magnífico avituallamiento de la carrera ya era ayuda más que de sobra para este propósito , y pensar en el año deportivo que se acababa de iniciar. También había que poner otra vez en el calendario de 2024 la carrera, para repetirla quién sabe si más preparado, ligero, y buscar marca ya que, por circuito, organización (de 10) y fechas, es perfecta.

Por delante, a corto plazo, Aitex Terra Trail 20k (mañana mismo), el primer dorsal de montaña del año, inesperado, pues tenía descuento por haber participado en Costa Blanca Trails y al apuntarme no llegué a tiempo y entré en lista de espera, y esta se movió a última hora y logré plaza. No iba a perderme la primera edición de esta carrera y decidí hacerla a última hora, aunque fuera en modo rodaje-entrenamiento. ¿La llevo entrenada o preparada? Creo que no, así que mañana... calma y a terminarla, sin esperar nada en cuanto a marcas o buenas sensaciones.

El resto del año, el plan está claro. El objetivo es el maratón de Benasque en junio, así que la montaña va a dominar el calendario de entrenamientos y carreras, con excepciones como el Cross Giménez Ganga de Sax si consigo plaza este martes y mi amigo Rafa se apunta conmigo, y el medio maratón de Granada el primer fin de semana de mayo, en el que lo único que espero es pasarlo bien con mis amigos Ramón y Rafa ese sábado por la tarde y disfrutar después de la noche granadina sin prisas para volver el domingo.

Creo que no me apuntaré a tantas carreras como el año pasado, de cara al maratón, y voy a intentar reducir a una mensual la cantidad de pruebas en las que me inscriba. Por ahora, están confirmados el trail de Moixent a final de febrero, el 28k de Onil en marzo y quién sabe sin el Trail de Aigües en abril (ah, en abril vuelvo también a la subida al Bali, con sus casi 60 plantas y cerca de 1000 escalones)

Toca también prepararme bien físicamente. Estoy recuperando la regularidad en el gimnasio, descubriendo una maquinita de tortura en forma de aparato de escaleras mecánicas para ganar fuerza y rapidez en las subidas y desde ya estoy vigilando a tope la dieta para perder lo ganado en navidades y afinar al máximo para el maratón de junio. En lo deportivo, estoy muy motivado. En cuanto a ejercicios de fuerza y control en la mesa.... sufro lo que no está escrito, mentalmente sobre todo, pero como casi cualquier cosa, esto se entrena también, así que... a por ello, que esto no ha hecho más que comenzar.

Nos leemos pronto.

Cuidaos.

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