CARRERA DE REYES SAN FULGENCIO 5K 2020



Cuando una carrera está organizada como la de San Fulgencio y su 5k de Reyes basta con correrla una vez, como hice yo el año pasado, para que se convierta en una prueba fija en el calendario de carreras de la temporada de cualquier corredor popular. Circuito llanísimo, dos vueltas de 2500m sin abusar de calles o avenidas alejadas del centro, trato al corredor Vega Baja Style (precio ajustado, avituallamientos muy completos, bolsa del corredor mejor que la media, sorteos...) Había que volver.

En el 2019 conseguí en este circuito la que creo que es mi mejor marca en 5000m y, aunque este año no me sentía con fuerzas para repetir la hazaña del año pasado, por falta de entrenamiento y un descontrol con la comida debido a las fiestas navideñas que me ha dejado ver en la báscula cifras casi de récord negativo en los últimos 4 años (ya solucionado en parte, por suerte), había muchas ganas de probar de nuevo algo de velocidad, a falta de entrenamientos de calidad entre semana.

Café con Ramón y Alberto

Mi gran amigo Ramón se veía obligado a parar unas semanas para curar una pequeña cicatriz en la espalda y no me acompañaría a la carrera como habíamos previsto, pero igualmente asistía a la prueba como espectador y fotógrafo, acompañando en el viaje a Alberto Costilla "Sombrillas". Me reuní con ellos una hora antes de la carrera en la zona de recogida de dorsales, con tiempo para echar un café, saludar como el año pasado a Erica, coincidir después de mucho tiempo con Sergio y volver al coche a cambiarme y calentar un poco, pues la mañana, gélida, aunque despejada, obligaba a trotar un poco antes de correr si se pretendía empezar en buenas condiciones.

No puedo decir que me sintiera ligero ni fuerte mientras calentaba, pero los ánimos seguían por todo lo alto. La plaza pequeña en el centro de San Fulgencio, el público, la música en la megafonía... por mal que llegues a una carrera el ambiente de la salida siempre hace que te vengas arriba. Yo no contaba con empezar fuerte cuando sonó el petardazo de salida. Había previsto un primer 2500 reservón y ver después cómo andaba de fuerzas, pero... 



Me dejé llevar. Fue dar las primeras zancadas y me calenté. ¿A qué habíamos ido a San Fulgencio, si no era a darlo todo y reventar el crono o reventar físicamente por el camino?  Creo que en el fondo era consciente de que estaba tomando una malísima decisión, pero la emoción inicial propia de las carreras fue más fuerte que la razón y el primer km, en dirección al polideportivo, pasó muy rápido. Cuando me di cuenta del exceso de velocidad era ya tarde y, incluso frenando al final de esos primeros 1000m, el Garmin avisó de un ritmo de 4:07 de media en el primer punto kilométrico. Podría haber frenado más y buscar esa primera vuelta controlada que tuve en mente antes de echar a correr, pero una vez a la carrera... ¿no iba a jugármela?



Giro hacia el teatro en dirección Daya Vieja, callejeo cerca de la plaza de la salida pero rodeándola y el km 2 pasaba en 4:15. No me sentía demasiado cansado así que me dije que por qué no iba a apretar un poco, a ver en cuánto tiempo completaba la primera vuelta. El reloj marcaba un par de segundos menos que el año pasado en ese mismo punto del recorrido. Unos excesivamente rápidos 9:59 en el 2500 que hacían pensar en una segunda vuelta muy sufrida.

Corría muy por encima de mis posibilidades, pensé, cuando tocaba encarar de nuevo la vuelta hacia el polideportivo. Sentí que las piernas empezaban a fallar y aflojé la marcha un poco, sin conseguir recuperarme del todo, mientras veía pasar el tercer km por encima de los 4:20.



Las sensaciones eran muy parecidas a las del año pasado en aquel punto de la carrera y de vuelta a la zona solitaria del teatro era previsible el reventón final, lejos todavía de la meta.
El ritmo cayó más todavía en el km 4 pero, sabiendo que ya solo había 1000m por delante y notando el corazón a punto de reventar quise echar el resto y tratar de que el tiempo final no fuera demasiado peor que el del 2019.



Camino a la meta


El segundo rodeo a la plaza se hizo interminable. Parecía que no se vería nunca la meta, cuando al fin apareció a lo lejos mientras escuchaba los ánimos de Ramón a mi derecha. "¡Vamos, aprieta!", escuché. No debía dar la impresión, desde fuera, de ir dándolo todo, pero vaya que sí lo hacía. No había mirado el reloj para calcular el tiempo final, pero viendo el crono oficial a lo lejos parecía que no iba a empeorar mucho la marca del año pasado.

Meta




Lo di todo en el último 100 y conseguí parar el reloj, al borde del infarto, en 20:28, 20:21 real, algo totalmente inesperado y, si la memoria no me falla, segunda mejor marca en esta distancia, a solo 13 segundos de mi tiempo del año pasado en aquella misma carrera. La clasificación era bastante buena: 100 de 344 en la general, 23 de 74 en mi categoría y 91 de 233 hombres. Para estar contento, sin duda.



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Recuperé fuerzas en el gran avituallamiento de la carrera mientras comentaba con Ramón la carrera y revisaba el circuito que habían grabado el reloj y el móvil, todavía pensando, como el año pasado, que había algo que no cuadraba en la distancia y mis tiempos allí. De nuevo, mi Garmin recortaba muchísimo en los giros callejeando y parecía probable que los recortes, multiplicados por dos (las vueltas que dimos), pudieran sumar los metros que faltaban. Revisando lo que registró Alberto, unos 2800 y también con recortes, parece que un año más no había dudas. Se había dado muy bien y había que felicitarse por la carrera. Volvería en el 2021, sin dudarlo, me juré.




Con las fiestas y comilonas ya lejos, la báscula vuelve a dejarme ver números casi a niveles previos a Navidad, aunque quedan todavía al menos 2kg y medio para que se arregle un poco el desastre alimenticio de los últimos meses. Mi objetivo principal sigue siendo hacer una buena carrera en la media de Alicante en abril, aunque todavía no haya cogido el ritmo necesario para correrla en condiciones (todo se andará). Llevo dos semanas buenas en cuanto a entrenamientos y dieta, pero insuficientes, creo, para hacer una buena carrera este domingo, en mi próxima cita deportiva, la vuelta al medio maratón después de 3 años, la media de Santa Pola. Voy a cubrir el recorrido, sin pretensiones de ningún tipo respecto a marcas ni ritmos. Solo a sentirme bien corriendo y a no agonizar demasiado. Me la tomo como prueba, para ver sensaciones y cómo responde el cuerpo compitiendo 21km, aunque admito que estaría bien no pasar de la hora cuarenta y cinco y dejarlo lo más cerca posible de la hora cuarenta, pero como comentaba, el tiempo no es mi prioridad.
Vuelvo a estar animado corriendo y eso es lo importante ahora mismo. Me apetece muchísimo volver a correr una media, volver la semana siguiente al Giménez Ganga de Sax, a Orihuela a principio de febrero. La natación está casi descartada por falta de tiempo y motivación ahora mismo y solo la uso para desconectar un poco del asfalto, pero me centro desde ya mismo en las carreras. Por lo que está por venir esta temporada y por lo que vendrá en el 2021, algo que ya comentaremos pasado el verano.

Como siempre, os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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