BAJADA HONDÓN-ASPE 2019


El pasado día 16 pude participar de nuevo en una de las carreras clásicas veraniegas de Alicante, la bajada Hondón-Aspe, una prueba que siempre se organiza un viernes por la tarde, algo que no me ha permitido participar tantas veces como habría querido al coincidir a menudo con mi horario laboral. Ya la conocía del 2013 y el 2015 y sabía que no era una carrera tan fácil como podría imaginarse, siendo, como su nombre indica, bajada casi constante, desde Hondón de las Nieves hasta la localidad vecina de Aspe. El calor era un factor a tener en cuenta y había dos o tres subidas, recordaba, que si bajabas pasado de vueltas podían dejarte clavado si no habías sabido regular bien el esfuerzo y te dejabas llevar por la comodidad inicial del circuito.

Se unía al viaje una vez más con mi amigo Ramón y compartíamos vehículo con Anaya, antiguo colega suyo y un fenómeno del deporte. Buena gente, como siempre, la que tengo la fortuna de conocer en este mundillo.
Llegada rápida a Aspe para recoger allí a Raúl y subir a Hondón, aparcamiento fácil a la entrada del pueblo y rápidamente a por el dorsal. En una carrera con tantas ediciones y tanta participación (algo menos este año, me dijeron) no era difícil coincidir con viejos conocidos de las carreras populares. 






Por allí andaban Sombrilla, Jaime Vicens, Serafín e hijo, Dimas, Jose Luís... Entre saludos y fotos, sin tiempo para calentar (bastante calor hacía ya), se nos echó el tiempo encima y fuimos a la línea de salida, empezando a correr con puntualidad inglesa.

El inicio de la prueba transcurría por uno de los pocos tramos ascendentes del circuito, pero no por ello me frené. Había nadado la mañana anterior en Campello  y no estaba todo lo descansado que debería, casi sin recuperación del Aquatrail del domingo y el entrenamiento semanal habitual, pero tenía muchas ganas de correr la bajada. No tenía ni idea de qué tiempos hice las ediciones anteriores y tampoco quise pensar en ningún objetivo. Quería correr, sin más, a lo que diera el cuerpo esa tarde.

Primeros metros


La suave subida terminó pocos metros después y se inició la bajada, ya a las afueras de Hondón. 4:11/km, vi en el Garmin en algún momento, mientras intentaba no correr demasiado rápido para no sufrir después en los tramos más llanos.

Recordaba de las anteriores ediciones pasar muchísimo calor y correr fatal los primeros km, agobiado y acompañado de un paisaje solitario y triste. Esta edición, en cambio, estaba disfrutando desde el km 1. Al haber salido bastante atrasado en el pelotón fui ganando poco a poco posiciones y casi sin darme cuenta llegué al km 3, sin sudar en exceso y protegido del sol por la gorra que acertadamente había echado a la mochila este año.

Poco después se iniciaba un tramo con algo de sombra a nuestra izquierda rodeando el Puntal de Ors, algo que agradecimos todos, antes de coger una línea casi recta ya hacia Aspe. Había alguna zona de subida, pero enseguida bajábamos de nuevo. Tenía la impresión de ir a buen ritmo, pero no quise mirar el reloj ni pensar en qué tiempo necesitaría para terminar. Era más divertido escucharse, intentar acertar dosificando el esfuerzo y empezar a dar relevos con dos corredores que me acompañaron casi toda la prueba desde aquel momento, un hombre de unos 50 y una joven corredora.

El agua del primer avituallamiento la repartí en partes iguales bebiendo y mojándome la cabeza, ya sin gorra hasta el final de la prueba. El calor empezaba a lastrar un poco la carrera, pero pasando ya por zonas de chalets y animados por algún vecino que sacaba mangueras para refrescarnos se hacía más amena.


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En el km 8 casi toda el agua del avituallamiento fue a parar a mi cabeza y durante unos segundos me detuve para recuperar el aliento y aliviar un poco la intensa sensación de agobio por calor que hacía que notara cada latido en las sienes. Me adelantaron muchos corredores, incluida la chica con la que iba dando relevos, que aceleró un poco (ni rastro de mi otro acompañante anónimo).
Arranqué de nuevo, sin haber perdido más de 10-15 segundos, mentalizado para la cuesta que encontraríamos poco después y tratando de recuperar el terreno perdido por la parada, acercándome poco a poco a mi acompañante.

La llegada a Aspe, tal como recordaba, discurría por un largo tramo de subida que tenía en común con la media de esta localidad. En este punto alcancé de nuevo a la chica que me acompañó los km anteriores y fui yo el que aceleró, sintiéndome con fuerzas para subir el ritmo en esa subida y aprovechar la bajada posterior, ya cruzando Aspe hasta la meta.



Como en las dos ediciones que ya conocía, atravesar la ciudad era de lo mejor de la carrera. Mucho público, sombra, rampa larguísima descendente... Había dosificado bien y en mi cabeza solo pensaba en no sufrir otro hachazo de alguno de mis acompañantes, a los que imaginaba ya lejos.

Con el último giro la megafonía y los árboles del parque Dr. Calatayud quedaban al fin a la vista. Aceleré y vi que se escapaba el sub.50 por muy poco: 50:17 en mi Garmin (maldita parada a beber...) 50:34 oficial para casi 11km (unos 4:30 y largos el km, de media) 198 de 531 en la clasificación general, 40 de 85 en mi categoría y 186 de 436 hombres.

Meta :)



Además, según comprobé después, aquella era la mejor marca de las tres ediciones en las que había participado. Si a eso le sumábamos haber disfrutado la carrera (a la tercera fue la vencida), las buenas sensaciones y un avituallamiento muy completo (aunque eché de menos el polo de horchata que dieron en pasadas ediciones), había que estar contento. Volveré el año que viene y antes, seguramente, si en diciembre puedo pasarme por Aspe para correr la media o mitad de media.

Me reuní después con Ramón, Serafín y familia, contentos con su carrera, para coger el autobús de vuelta a Hondón que ponía a nuestra disposición la organización y reunirnos en la salida con Anaya, que había hecho un carrerón y nos esperaba hacía mucho tiempo.




Tocaba volver pronto a casa y descansar, aunque fuera 24 horas, pues mi semana deportiva, que se inició el domingo con el Aquatrail, siguió el jueves con la travesía de Campello y había continuado con la bajada ese viernes, todavía no había llegado a su fin y terminaría el domingo en la travesía XúquerXtrem de Antella, de la que os hablaré en la próxima entrada del blog.

Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. Sigues mejorando marcas sin fallar... Aprovecha la racha y sigue así, regulando en carrera y disfrutando

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    1. Yo con lo del disfrute ya soy feliz :) esta carrera siempre había agonizado y en esta lo pasé de PM. Sigamos !!!

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