CARRERA PAPÁ NOEL 5K MADRID 2019



El pasado fin de semana tenía previsto volver al clásico Cross de Guardamar, pero surgió la posibilidad de juntarme con la familia en Madrid y hubo cambio de planes, al no poder coincidir con mi hermana y cuñado tantas veces como querría desde su mudanza a la capital. Así, después de un par de días de pateo y comilonas por Navacerrada y Ávila los tres, llegó el domingo y con él una de las pocas pruebas que se organizaban ese fin de semana en Madrid o alrededores (yo no encontré ninguna más, al menos aparte del Cabrera Trail) Entre el puente de la Constitución y el lunes festivo allí tal vez los madrileños estaban a otras cosas.


No todo es correr o nadar :)



No es que me llamara demasiado la atención la única carrera que parecía organizarse ese fin de semana allí, la Carrera de Papá Noel. No soy muy fan de este icono navideño ni de todo lo que lo rodea, llamadme Grinch si queréis, y correr disfrazado de Papá Noel me agobiaba solo de pensarlo. El circuito tampoco parecía, sobre el papel al menos, nada espectacular. Paseo del Prado, Recoletos, Castellana... 2.5km y vuelta en sentido contrario, pero me negaba, por otra parte, a no tener mi carrera ese domingo, así que tocaba correr.



La jornada se inició fría, gris, con niebla espesa y mucha humedad. Llegué con mi hermana y mi cuñado con tiempo de sobra para cambiarnos y dejar las cosas en el guardarropa mucho antes del inicio de la carrera a las 9:00. El traje de Papá Noel que incluía la inscripción no daba tanto calor como había pensado y solo con una camiseta de manga corta y pantalón corto debajo parecía que se podía correr con comodidad y sin pasar calor. El gorro también se agradecía, y es que a 5 grados escasos y con la humedad de aquella mañana todas las capas de ropa parecían pocas.






Aunque participaban más de 5000 personas, no hubo problema para dejar la mochila en un guardarropa eficientemente atendido que separaba nuestras pertenencias en función del último número de nuestro dorsal. Tocaba entonces situarse lo más cerca que pudiéramos de la salida, ya que en esta carrera, como en muchas otras de estas fechas, un elevado porcentaje de los participantes no iban a competir sino a pasar la mañana trotando o caminando con sus parejas e hijos, para los cuales había atuendo diferenciado de los adultos, siendo elfos o elfas si eran niños o niñas.

Entre la música, el ambiente festivo con tanto corredor y los buenos recuerdos que me traía aquella zona al coincidir con la salida y la meta de la media de Madrid que conocí el año pasado me animé y me propuse darlo todo, aunque las piernas estaban reventadas del pateo montañero del viernes y la caminata turística por Ávila del día anterior.



En un recorrido con calles tan amplias y tan bien situado, cuando se dio la salida no tardé demasiado en empezar a correr sin chocar con nadie. Tal como recordaba, el arranque cuesta arriba, que se mantendría hasta el km 2.5, subía gradualmente y no era muy duro, pero las piernas protestaron rápidamente por el cansancio acumulado. Me quité rápidamente la barba de Papá Noel, de puro agobio y calor, y aunque estaba muy cansado y maldecía por no haber calentado ni 100m antes de empezar, me dije que iba a vaciarme hasta el cambio de sentido.
El reloj confirmó mi mala salida al pasar por el km 1, poco después de pasar Cibeles. 4:41 era un ritmo muy lento para un 5000, pensé, pero tal vez no había piernas para más aquella mañana, con dos madrugones acumulados y tantos km caminados los días previos.

Me centré en disfrutar del ambiente, del recorrido, agradeciendo volver a correr por Madrid de nuevo. No era día de marcas, estaba claro, pero tal vez el primer km había servido de calentamiento y algo empezó a cambiar dejando atrás la plaza de Colón. Las piernas no protestaban tanto ya y en el paso por el 2000 el Garmin marcó un km más rápido que el anterior, en 4:36. Quedaban 500m de suave y constante subida, llegaría el cambio de sentido y volveríamos hacia el Museo del Prado.



No estaba tan mal, después de todo y, contando con el perfil favorable que estaba a punto de empezar a recorrer, me animé y traté de subir el ritmo. Me pareció adelantar a Alessandra Aguilar, la maratoniana homenajeada en la carrera, y casi me paro a confirmar que estaba corriendo más rápido que aquella mujer que fue 5ª en el mundial de maratón de Moscú de 2013, pero estaba encendido, con ganas de recuperar el tiempo perdido en la subida, y me lancé lo más rápido que pude hacia la rotonda que indicaba el final del ascenso y el inicio de la bajada hacia la meta durante 2.5km.



No fue mal el tercer mil, consiguiendo ver al fin más de 4:30 en los parciales. El km 3 pasaba en 4:28 y parecía que era posible mantener el ritmo hasta el final. En sentido contrario, subiendo, había muchísima gente. La marea humana desaparecía donde no alcanzaba la vista y muchísimos participantes nos animaban a los que avanzábamos de vuelta.

La chaqueta del traje se abría y caía por los hombros, pero el calor corporal no hacía necesario volver a colocarla correctamente. Hacía frío, pero en ese punto del recorrido ya había cogido ritmo y no iba a perder tiempo intentando colocar el traje en su sitio.
El penúltimo mil casi me deja sin aliento, en su parte final, y pasó en el Garmin a 4:31. Hubo fuerzas para un último sprint, ya con la meta a la vista, y en un acelerón final sorprendentemente rápido saqué el último km muy cerca de los 4:20/km, el parcial más rápido de la carrera, y conseguí parar el reloj en 22:48, 22:35 oficial. Solo unos 40s más lento que mi último 5k, Rafal, pensé, en una carrera en absoluto tan llana y en unas condiciones físicas muy diferentes, sin descanso. Era un buen resultado, me dije, mientras me reunía con mi cuñado y recogía mi mochila. De camino a la meta de nuevo para ver la llegada de mi hermana pude confirmar que era Alessandra Aguilar la corredora a la que había adelantado, al estar ella acompañando a unas amigas a un ritmo muy tranquilo. No pude resistir la tentación de acercarme, saludarla y pedirle una foto porque ¿cuántas veces puedes hablar con alguien con un historial como el suyo?

Meta

Momento fan con Alessandra Aguilar xD

Durante la carrera tuve la sensación de tener muy pocos corredores delante, algo que quedó confirmado después viendo la clasificación. Aunque corrieron unas 4255 personas, 5147 si sumamos niños y niñas, acabé en las posición 60, 50 entre los hombres y 47 en mi categoría (solo había hombres, mujeres, niños y niñas). Viendo el gráfico de tiempos que ofrece el cronometrador comprobé que en la distribución de marca por categoría solo 68 participantes acabaron antes de 23:15 y entre esta marca y 30:00, 353. No era una carrera puramente competitiva, lo que explicaba mi buena situación en la clasificación y la cantidad de participantes que vi de bajada.



Con todo, habiendo sido tan pesimista respecto a la carrera en sí como a mis posibilidades antes de echar a correr, debo reconocer que la disfruté y que el buen rollo en aquel ambientillo festivo-deportivo era muy contagioso. Quién sabe cómo se habría dado aquella carrera llegando descansado y con menos carnaza en la tripa todavía digiriéndose.

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Esta carrera ha supuesto el inicio de una racha de fines de semana deportivos que creo que no terminará hasta finalizar enero. Le va a seguir, este domingo, la travesía a nado de Navidad del Postiguet, aquí en casa, en Alicante, en su nueva modalidad de 3000m. Después, vuelta a la gran San Silvestre Monovera el día 22. El 28, cross nocturno de Orihuela. El 31, San Silvestre Ilicitana. El 1, Carrera del Amanecer de La Aparecida (¡qué buena noticia su regreso y que organicen al fin la 3ª edición!). Le seguirá San Fulgencio en Reyes, la media de Santa Pola, Giménez Ganga en Sax, 8k de Orihuela en febrero... La agenda está más que apretada.


Por otro lado, el entrenamiento acuático y los objetivos que me puse en septiembre se modifican, por horarios de trabajo y cursos. No hay tiempo para todos los entrenamientos con el club y entrenar a solas en la piscina tanto tiempo no es garantía para cumplir con lo que me había propuesto, así que la carrera popular va a volver, al menos hasta el mes de abril, a recuperar peso en los entrenamientos. Ha aparecido en el calendario la media de Alicante 2020 el día 19 de abril y, aunque no es una carrera para marca por el desnivel del circuitazo que han diseñado (recuerda mucho a la gran edición del 2012) ha terminado de despertar en mí las ganas de recuperar algo de forma en el asfalto, algo que vengo notando desde la grandiosa Behobia-San Sebastián y toda su mini preparación.
Apetece volver a la regularidad en la carrera y, aunque, como digo, no tengo ningún objetivo de tiempo, sí que querría llegar en buenas condiciones. Ahora mismo estoy muy motivado y esto me ayuda a vigilar la dieta también, a intentar afinar un poco de cara a abril. Mi mitad acuática sigue pidiendo brazadas, por supuesto, pero creo que toca dividirme al 60% para el asfalto y 40% para el cloro (tal vez 70-30) si quiero cumplir en la que espero que sea, por fin, la media definitiva de Alicante.

El camino, como siempre, es tanto o más motivador que la propia prueba y promete ser divertido.
Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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