MEDIO MARATÓN MADRID 2018


Cumpliendo con lo que parece haberse convertido ya en tradición, juntarse con amigos una vez al año al menos para salir a correr más allá de la Comunidad Valenciana, Murcia, o ciudades vecinas, el pasado fin de semana le llegó el turno a la media de la capital y allí fuimos Ramón y yo (Rafa falló pero tiene cita obligada por estas fechas el año que viene con nosotros...).
Después de tantos viajes a diferentes carreras juntos ya es un hecho que solo por la compañía la aventura deportiva va a merecer la pena pero es que además, el circuito y la ciudad elegidos este año prometían no defraudar.

Conocía la dureza de las carreras madrileñas después del maratón del 2015 pero al haber corrido entonces sin presión por marcas, a un ritmo mucho más lento del habitual para acompañar al resto del grupo, este año intentar correr rápido por la capital era todo un reto. Sobre el papel era fácil comprobar lo complicada que era la carrera. 10 km de subida casi constante desde el comienzo y después bajada en teoría cómoda que debía permitir rodar rápido si se había dosificado bien el esfuerzo en la primera mitad.


¡Pedazo circuito oigan!
El sábado por la mañana, poco más de dos horas de viaje y llegábamos a Madrid con tiempo de sobra para dejar la mochila en el lugar elegido para dormir (elección acertada según vimos, por situación, comodidad y precio) y acercarnos a la feria a por el dorsal.



No era tan pobre como algunas ferias que conocía (recuerdo alguna de la media de mi ciudad que daba mucha lástima) pero esperaba algo más de la media de la capital. Un paseo rápido soñando con carreras en otros países que anunciaban agencias especializadas en este tipo de viajes, compra de calcetines que necesitaba y encontré a muy buen precio y vuelta al centro de Madrid a comer y hacer algo de turismo rápido aprovechando que la lluvia que nos acompañaba desde primera hora nos daba al fin algo de descanso.


Relaxing paseo in la Plaza Mayor (Botella inglis estail)
El jueves había corrido por el monte con mi amigo Rafa pensando que hacer algo de cuestas para la carrera del domingo podría venir bien. Me dejé llevar por lo bien que me encontraba físicamente y por lo a gusto que iba hablando con Rafa después de mucho tiempo sin coincidir en carreras o entrenamientos y fui más rápido de lo debido. Esto lo noté al día siguiente en forma de agujetas en los cuádriceps y todavía lo sentía un poco mientras caminábamos por Madrid el sábado. El recuerdo del cansancio antes del maratón de París del año pasado venía rápidamente a la memoria, estando de nuevo fatigado y muscularmente algo tocado el día anterior a la carrera pero confié en que el descanso de aquella noche arreglaría un poco el problema.


Después de acostarnos muy pronto y dormir todo lo bien que se puede cuando no lo haces en tu cama habitual amanecimos descansados y animados ante lo que teníamos por delante. Sentía que las piernas se habían recuperado. No estaba al 100%, pero tampoco notaba los cuádriceps tan reventados como los dos días anteriores.

La mañana parecía que iba a permanecer soleada, descubierta, sin lluvia ni viento, pero la temperatura era muy baja para alguien como yo, acostumbrado al clima suave de Alicante y que ya vivía con días de casi 20ºC. No llegábamos a los 5 grados y el café previo a la carrera no consiguió cambiar la sensación de frío intenso. La braga al cuello y los cubre brazos ayudaban pero al haber dejado los guantes en la mochila las manos dolían y costaba sentir los dedos.

El ambiente, espectacular. La carrera juntaba, entre la media y la carrera ProFuturo de 5km, a unas 20000 personas en el Paseo del Prado. Fiesta del deporte y motivación por las nubes al menos de cara al inicio de la prueba.

Inspeccionando la salida


Intento de calentamiento breve que al menos a mí no acabó de quitarme el frío, entrada sin problema en el cajón de 1:40 pensando que tal vez fui demasiado optimista al elegir mi ubicación en la salida y arrancábamos puntuales. La salida, a pesar de la cantidad de corredores que participábamos en la media, fue bastante fluida. Intenté, como siempre, salir controlando el ritmo pero el perfil de la carrera ya se encargaba de frenarme. Pocos metros después del arranque un giro a la derecha nos dejaba ver la Puerta de Alcalá  y, con ella, una rampa que me hizo pensar que si el primer 10000 iba a ser así ya podía olvidarme ni de acercarme a 1:45 en la meta.



El camino se suavizaba en los dos siguientes km. Llegaba incluso a bajar rápidamente unos pocos metros allá por el 2.5 y con el Garmin marcándome ritmos muy rápidos todavía pensaba que podría hacer una buena carrera a pesar de que las piernas no las notaba finas del todo. Todo cambió rápidamente dejando atrás la calle Serrano, donde el perfil volvía a ser como se esperaba en una carrera por Madrid. Subíamos poco a poco y en todo momento tenía a la vista el globo de la hora cuarenta pero notaba que costaba muchísimo mantenerme a ese ritmo. Por un momento vi a Ramón pegado al globo y me animé a seguirle pero algo me decía que yo no estaba esa mañana para acabar antes de 100' y que Ramón seguía imparable en su mejora física y subiría todavía más el ritmo en la segunda mitad de la carrera.

En el 5000 lo tuve claro. Corría con dificultad a ritmo de 5' el mil y según avanzaba la carrera el perfil me parecía cada vez más duro. La llegada al Paseo de La Castellana, donde se iniciaba la segunda mitad del recorrido, más cómodo en teoría, parecía muy lejana todavía.

Escuchaba a los corredores cercanos comentar que en Bravo Murillo tocaba apretar los dientes un poco. "¿Más?" , pensé. Camino del km 9 el ritmo seguía por debajo de 5'/km por muy poco y cualquier pensamiento relacionado con conseguir alguna marca en concreto me parecía absurdo ya.
No corría nada cómodo. Aquellas cuestas picaban pero estoy seguro que más descansado no me habrían parecido tan largas y pesadas. No era el día, estaba claro.

Poco después del km 9 ya se podía ver Plaza Castilla y a la izquierda asomaban las famosas torres inclinadas de la Castellana. Corríamos nuevamente, por fin, en llano y poco después del km 10 cambiaba el sentido de la carrera y se iniciaba el que en principio debía ser el tramo cómodo y rápido de la carrera.


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Las piernas, por desgracia, no estaban para muchos acelerones en este punto del circuito. Había pasado el 10000 en casi 49', muy muy lejos de lo que en el fondo habría esperado en esta carrera y la marca final podría irse tal vez a más de 1:45, 50 incluso si seguía flojeando, pero tocaba olvidarse de tiempos, me repetía una y otra vez. No había ido a la media de Madrid a agonizar en los últimos metros y jugarme incluso la retirada por forzar.

Me animé recordando el perfil de la carrera (bajada constante creía haber visto) y hasta el km 12 conseguí bajar el ritmo a menos de 4:50 el km por fin. Llevábamos muchos km detrás ya y una de las pocas pegas que le puedo poner a la carrera, la escasa animación de público  desde el 5000 hacía necesario ser fuerte mentalmente. Costaba distraerse y olvidar las malas sensaciones y poco antes del km 13 una rampa con la que no contaba (miré en las paredes de la avenida para recordarla después: Avda.Pío XII) terminaba de dejarme chafado moralmente durante unos metros.  ¿Más cuestas?

El momento de crisis duró hasta poco después del km 15, por la interminable Príncipe de Vergara. En este punto, en otras medias, suelo mirar el reloj, tomar gel, y valorar la carrera, pero el estómago amenazaba con jugármela, con malas sensaciones desde el km 1, y si en la segunda carrera que corría por Madrid se repetían los problemas de la primera (los que me conocéis y sabéis "mi historia" del maratón madrileño del 2015 os estaréis partiendo de risa ahora, malditos xD) no podría arreglarlos tan discretamente como hace 3 años. En cuanto al tiempo, quise no mirar el reloj, pero me pudo la curiosidad: 1:12 aproximadamente. No iba a terminar tan mal como esperaba, después de todo, si conseguía acelerar un poco y si el perfil se volvía de una (maldita) vez tan cómodo como había previsto.



No me equivocaba. Acercándonos al Retiro hubo un suave repecho que me trajo el mal recuerdo de Pío XII pero fue breve y cuando pasábamos por el km 18, dejando el gran parque madrileño a la derecha, se iniciaba por fin una bajada larga "de verdad", para lanzarse a tumba abierta.



Este momento de la carrera coincidía con el inicio (¡por fin!) del tramo más animado del circuito. El primero de los 3 miles restantes no fue tan rápido como habría querido, a 4:42, pero ya en el paseo Reina Cristina y después en el Infanta Isabel las piernas respondieron y fue fácil correr a menos de 4:30 el km.
Disfruté la bajada, chocando la mano a los chiquillos que la ofrecían entre el público, escuchando los ánimos de los espectadores y viendo que un último acelerón me podría dejar (¡quién me lo iba a decir en el km 6 o el 13!) en la meta antes de 1:42.

La entrada al Paseo del Prado permitía ver al fin la meta a lo lejos. Un último esfuerzo y el reloj oficial estaba ya a la vista. Sprint para terminar y cruzaba la línea de llegada parando el crono oficial en 1:42:26, 1:41:23 real, 3343 de la general entre unos casi 20000 corredores y 1440 entre 4950 de mi categoría.

Difícil encontrarse en la meta, con una participación tal elevada
Pocos metros después me encontraba con Ramón, que había hecho el carrerón que sabía que haría, y después de la foto de rigor para inmortalizar el momento, a la ducha (de nuevo, qué acierto el alojamiento) y a celebrarlo comiendo un bocadillo de calamares, qué si no en Madrid xD







Dadas las condiciones de la carrera y mi estado de forma podía darme por satisfecho con el resultado de la carrera. Conociendo ya la segunda mitad creo que si el domingo llego a plantarme en Madrid descansado y en forma como en Guardamar todavía podría haber hecho una marca mejor que allí. Llegando fino al km 10 el resto del recorrido permitía lanzarse y recuperar a tope, desde luego. Si alguna vez coincidiera con amigos de nuevo y se planteara la posibilidad de correr la media ( o el maratón, aunque es durísimo) , creo que no diría que no.
Ha habido quejas sobre el tapón que se formó en la meta poco después de mi llegada, sobre colas para grabar medallas o esperas de más de media hora en el guardarropa. Yo no sufrí ninguno de estos problemas y mi experiencia en la media, a pesar de la flojera, creo que fue muy buena. Otra más que no me cuentan y otro viaje deportivo más disfrutado con mi gran amigo Ramón.




Ya no quedan más medias por disputar esta temporada. Me planteé la de Pilar de la Horadada pero al final me he apuntado a su 10000. No es que me encuentre especialmente rápido, la verdad. No me veo bajando otra vez de 44' ni mucho menos bajando los 43:36 de Valencia 2017 pero quiero darle un par de oportunidades al 10k antes de dedicarme ya por completo a la natación y algún aquatlon aprovechando que deben llegar mejores temperaturas en breve.

Pasaré, por lo tanto,  por Pilar el 22 de este mes y después, el 5 de mayo, Almoradí, ambos 10000m, para ver cómo responden las piernas a estas alturas de la temporada. Con la marcaza de la media de Guardamar, inesperada y con la que no habría soñado nunca, ya me doy por contento este 2017-2018, así que si por casualidad me salen bien estas dos carreras, bienvenidas sean.

Os cuento cómo va todo en la siguiente publicación del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. No te conformes con Guardamar, y a darlo todo en el Pilar. Y desde luego, gracias mil por un gran finde

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    1. Lo daré todo, por supuesto, pero como digo, la velocidad del principio de la temporada no la noto ya. Creo que he elegido dos carreras muy llanas y que podrían darse bien si me pillaran en plena forma, pero creo que ya he gastado mis cartuchos esta temporada. Saldré a tope, que no se diga que no lo intento. Y del finde, joder, que podamos repetir muchos así mucho tiempo. Una gozada. Gracias a ti 😊

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