ACUATLÓN EL CAMPELLO 2019



El ansia me puede cuando llega el verano y veo tantas pruebas acuáticas disponibles. Me dejo llevar y claro, llega un domingo como el de este fin de semana y aparezco inscrito en dos competiciones diferentes.
Dilema. Por un lado, la travesía Heartbreak de Benidorm, que ya conocí el año pasado y de la que no tenía mal recuerdo, seria candidata para ser competida este verano al coincidir allí gran parte del club y tener una relación muy buena con los organizadores, CD Finisher, que compiten con CN Aquatic Alicante en piscina durante toda la temporada.
Por otra parte, la cuarta edición del Acuatlón de El Campello, una prueba a la que ya había asistido desde que empecé a nadar, en sus ediciones número dos y tres.
¿Qué hacer? Apetecía juntarse con el club y quedarse después a comer en Benidorm, en la fiesta que había organizada después de la travesía, pero tenía compromiso familiar a mediodía y el acuatlón no es una modalidad deportiva que tenga mucha presencia en Alicante. Travesías hay muchas, pero acuatlones no tantos como para permitirse dejarlos pasar. Por algún motivo que desconozco, hay muchos triatletas y nadadores aficionados, pero cuando toca juntar únicamente natación y carrera, la participación se reduce muchísimo. Personalmente, creo que la bicicleta es mucho más difícil de encajar en un planning deportivo (luz solar, compañía, traslados, duración, tráfico, etc.) que los otros dos deportes y nadar y correr lo puedo combinar mejor, además, lo admito, del miedo que me da plantarme en la carretera con una bicicleta.



Al final decidí acercarme de nuevo a Campello por tercer año consecutivo, aunque los tramos de carrera seguramente iban a ser muy sufridos, ahora que el entrenamiento de natación ocupa gran parte del entrenamiento semanal y corro menos. Para terminar de hacerlo más difícil, el estado de la mar fue empeorando desde el viernes y obligó, creo que por primera vez en sus cuatro ediciones, a elegir el recorrido alternativo, cerca del espigón más próximo al puerto, manteniendo los 1000 metros de carrera por arena (aunque esta vez en dos tramos de 500m ida y vuelta) y recortando 300 metros el tramo a nado, que se haría siguiendo un triángulo que quedaba más resguardado en la playa que el trazado original.



El cambio de recorrido fue acertado, según descubrí a mi llegada a Campello. Era muy pronto, apenas las 8:00AM y desde el paseo ya se podía ver que la natación iba a ser entretenida, en medio de un mar agitado y agua muy turbia.
Coincidía allí con los pocos del club que habían decidido apuntarse también al acuatlón en lugar de la travesía de Benidorm. J. Antonio, doblando después del triatlón de Antella a un nivel increíble, Elena, seguramente sin competencia, al menos en el agua, Álex (el entrenador del club), con podio más que asegurado, como en el resto de ediciones, y Cristina (sub.42 en 10k, casi nada). El nivel del acuatlón era ese, similar al de mis compañeros de club, así que tocaba pelear por no estar demasiado atrás en la clasificación.

El mar estaba lleno de algas muy pequeñas, de las que después de un par de días todavía encontraríamos en casa, así que entre eso, el oleaje y mi sensación de que no había recuperado del todo las fuerzas durante la semana por no saber parar (gimnasio, carrera, natación...) tenía claro que no iba a calentar. No quería gastar energía, por muy contraproducente que fuera empezar la competición en frío.

Las explicaciones de la organización sobre el nuevo recorrido eran claras. Un pequeño tramo de 150-200m de carrera, natación en el triángulo de boyas, 1000m de carrera por arena, otro tramo de natación por el mismo tramo de boyas (700m) y una última etapa de carrera de unos 800m hasta la meta. El recorte acuático me perjudicaba, pensé, al no notarme nada ligero corriendo por arena y sí sentirme este año en forma nadando. Perder 600m de nado en total respecto a las ediciones anteriores me iba a desplazar unos cuantos puestos atrás, seguro.

Comentando con Elena el recorrido, las sensaciones, el nivel de los participantes... acabé en segunda línea del pelotón cuando se dio la salida. El primer tramo de carrera era más corto que el del recorrido original, que estaba a 500m de la orilla, y constaba de apenas 200m. Corrí más rápido de lo que debía, seguramente, dejándome llevar por la velocidad de los mejores competidores, los de la primera línea, y llegué al agua habiendo corrido a unos 4:30 y algo por km.

La entrada al mar fue desagradable. Las algas finas y pequeñas espesaban el agua de la orilla y las olas hacían incómodas las primeras brazadas. Siendo poco más de 100 competidores, por suerte, no había problemas de golpes o patadas y la llegada a la primera boya de las 3 que señalaban el triángulo que recorreríamos no fue muy accidentada.



Después del primer giro me di cuenta de que nadaba al mismo nivel que otra gran competidora que ya conocía, Mar Soler, y traté de seguirla, pero después de algunos metros sentí que estaba demasiado cansado y que, con un mar como aquel, tocaba guardar fuerzas para el resto de la competición. Mejor verla de lejos, me dije, mientras me quedaba atrás.
Costó más de lo esperado completar la vuelta a las tres boyas y encarando ya la salida del agua, con las olas a favor, pude nadar algo más rápido hasta ponerme en pie. Al contrario que otras ocasiones en las que espero a rozar la arena con las manos, esa mañana cuando noté que podía ponerme en pie lo hice. La cantidad de algas que había según salíamos hacía muy desagradable el nado y tragar agua allí suponía un suplemento alimenticio innecesario, con tanta alga fina por todas partes.

Rechacé el agua del avituallamiento e inicié el primer tramo de carrera sin mucha fe en la fuerza de mis piernas. Me clavaba en la arena más de lo que habría esperado viendo que el agua había llegado durante la noche hasta la mitad de la playa. No había conseguido compactar la arena y el tramo de ida estaba mucho más blando de lo que querría. El cambio de sentido parecía no llegar nunca, pero al final, después de girar en dirección a la entrada al mar de nuevo, la arena pareció estar menos blanda, más compacta, y en el camino al arco de meta fue posible correr un poco mejor después del avituallamiento.

Por suerte no se aprecia bien mi cara de sufrimiento
en este primer paso por la línea de meta

Llegué de nuevo al agua cansadísimo y sintiendo las pulsaciones demasiado aceleradas. Tenía la sensación de estar en los últimos puestos y no me notaba con fuerzas para remontar en el mar, que seguía igual de movido que en la primera vuelta. Las brazadas fueron lentas y pesadas, pero no debía ser el único que flojeaba, pues conseguí recuperar varios puestos en el camino de vuelta.



Al salir del agua me animé. Conociendo ya cómo estaba la arena en el tramo de ida y en el de vuelta reservé un poco alejándome del inicio y cuando pasé el cambio de sentido, motivado en parte por las ganas que tenía de adelantar a un corredor que no paraba de correr en zigzag y no me dejaba pasar (involuntariamente, seguro), cuando llegó el tramo más cómodo de arena aceleré y ya no bajé el ritmo hasta la meta.

Aquí sí, mi cara se ve mejor xD. Meta.


Paré el reloj en 39:26, acabando en la posición 71 de 107, 23 de 34 en mi categoría, 58 de 82 hombres, marca bastante modesta pero que a mí no me pareció tan mala, viendo el nivelazo de los participantes. Alex, Elena y J. Antonio habían llegado ya y me saludaron en la meta, contentos (no es para menos), al ser 5ºgeneral y 1ºcat., 5ª mujer y 1ª cat y poder doblar triatlón y acuatlón en 48h, respectivamente. Poco después llegaría Cristina, fuerte también (una mujer que corre en 20' "pelaos" el 5000 o el 10000 en 41 lo es).



Yo, mientras disfrutaba del gran avituallamiento habitual de esta competición, con pizza, fruta, bebidas, empanadas, bizcocho de chocolate, etc. después de quitarme en las duchas que habían montado parte de las algas que llevaba pegadas, hacía cálculos. El primer tramo de carrera a 4:36/km. La primera etapa a nado, con el mar tan movido y difícil, a 1:54/100m. La primera carrera a 6:07/km. La segunda parte de natación a 2:05/100m. El último esfuerzo, el último tramo de carrera, a 5:43/km.

Por un lado, la envidiable condición física de mis compañeros de club. Luego...yo xD


¡Ostras! ¡Si había nadado y (sobre todo) corrido igual o ligeramente mejor que el año pasado! Sí, nadé 300m menos en cada vuelta, pero la dificultad no tenía nada que ver con la de las ediciones anteriores. Por otra parte, ese último tramo de carrera era más rápido que cualquiera de las 3 ediciones anteriores, siendo, además, ligeramente más largo por la nueva situación de la meta. ¿Pues no me había salido una buena competición y todo, al final, a pesar del cansancio y las malas sensaciones? La clasificación, con tan poca participación y siendo tan buena la competencia, no podía ser mucho mejor, así que después de echar algunas fotos a Alex y Elena en el podio y hacer otra de equipo me retiré a casa contento por el resultado de aquella mañana. Había que darlo por bueno.



Las sensaciones son buenas, estoy descansando más y llevo dos semanas ya con algo más de orden en la mesa, algo que seguro hace que llegue a la mitad de agosto con el peso estabilizado de nuevo 2kg por debajo del que había hace algo más de una semana. Todo favorece el optimismo y hace que afronte con ganas la próxima cita deportiva, mi vuelta al Cross de Cabo de Palos este sábado, después de mi visita a esta prueba en el 2015 con un resultado no muy bueno, al no estar en mi mejor momento físico ni anímico entonces. Después, habrá una semana de descanso y ya en agosto, el mes se estrenará con el doblete Subida al Santuario de Novelda+Travesía Sant Roc de Denia (¿no os dije ya que no sé estar parado? xD )

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

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