CROSS NOCTURNO GIMÉNEZ GANGA DE SAX 2020



La carrera del pasado fin de semana, el Cross Nocturno Giménez Ganga de Sax, es una de esas que cualquier aficionado debería correr en al menos una edición. Una vez cruzada su meta se convierte en fija en el calendario deportivo y te engancha para siempre, sin excepción, sin distinguir entre corredores más o menos rápidos, más o menos jóvenes con más o menos experiencia.
Se trata de una prueba única que, sin pedir ni un céntimo para inscribirse, solo colaborar con el banco de alimentos al retirar el dorsal, ofrece a cambio un circuito urbano animadísimo por los sajeños, que disfrutan la cita deportiva tanto o más que los corredores, callejeo duro y exigente por las rampas del casco antiguo, y unos 8km de recorrido que recuerdan mucho a los 10 de la San Silvestre Crevillentina, por perfil y ambiente, pero con un aire de intimidad, de cuidado y mimo al corredor únicos. Repito: 0€ y a correr, con avituallamiento, bolsa al acabar la carrera con comida y bebida y un obsequio por lo general muy útil (en diferentes ediciones nos han dado botellas de aluminio, mochilas pequeñas, chubasqueros, cinturones para correr y llevar móvil y dinero, un modesto frontal para correr por la noche...)



Creo que no he corrido nunca en Sax, desde su primera edición en el 2010 (os hablé de la carrera en el 2012, 2014, 2015 y el año pasado ) sin ir acompañado de alguien que la corriera por primera vez y que al terminar no alucinara con la carrera y este año tocaba enseñar las bondades del Cross Nocturno a mi gran amigo Ramón. Fiel a la buena costumbre adquirida en los últimos años de llegar con tiempo de sobra a las carreras, llegábamos a Sax con más de una hora de antelación para aparcar sin dificultad y recoger el dorsal evitando colas. El día había sido lluvioso y frío y, aunque parecía que no nos íbamos a mojar durante la carrera, el ambiente húmedo y la baja temperatura volvían a hacer, como todos los años, que fuera necesario correr bien protegidos, con térmica, cubre brazos y braga al cuello, en mi caso.



Incluso habiendo llegado con tiempo, al tratarse de una carrera con más de 1500 inscritos y tener tanto público en las calles ya había mucho movimiento en la plaza donde recogíamos el dorsal. Por el camino pudimos saludar a muchos conocidos: Alberto Sombrilla y familia; Raúl y Sandra del Km a Km; Jaime de SATSE... Como decía, todos ellos conocedores de la carrera y, los que no, acompañados de los que ya la habían corrido y se la recomendaban, pues el boca a boca ha sido siempre la mejor publicidad del Cross, haciendo que las inscripciones vuelen en cuestión de dos horas desde que se abre el plazo para apuntarse.






No hubo mucho calentamiento de camino a la salida y allí, entre tanto corredor, busqué situarme lo más adelantado posible, mientras Ramón se quedaba en las últimas posiciones para correr tranquilo, en modo entrenamiento, pensando en su doblete asfalto + montaña del fin de semana.
Se dio la salida y, como en pasadas ediciones, no fue sencillo encontrar un hueco para correr con comodidad hasta que dejamos atrás muchos metros.
No tenía claro cómo correr, qué ritmo llevar. Santa Pola me había dejado más cansado de lo que esperaba y las rodillas protestaban demasiado al día siguiente de la media, así que la semana previa al Cross no había entrenado mucho. ¿Qué hacer? ¿Ser conservador y correr sin mirar el reloj? ¿Buscar al menos la misma marca de mis dos últimas ediciones corridas allí, 37'? Antes de empezar había elegido la opción conservadora, pero fue echar a correr y me vine arriba. Buscaría al menos el 36.

Con esa idea, el primer km lo pasé dando acelerones, buscando no perder demasiado tiempo en un arranque que ya sabía que sería lento, rozando los 5'30/km los primeros 1000m, por lo que recordaba del año pasado. El paso estrecho e inclinado cerca de la salida por el casco antiguo frenó al pelotón, como siempre, pero después de las primeras cuestas y una suave bajada empecé a correr con más fluidez y vi pasar el primer km en 5:10. Ya ganaba 20s al año pasado, así que la famosa cuesta de la calle Picayo, poco después, había que subirla fuerte también, me dije.



Una vez terminada la subida, junto a la Ermita de San Blas y las vistas a la derecha del Castillo de Sax, tocaba recuperar el aliento en la que debía ser una bajada cómoda hasta el km 3. El público en la parte más antigua de Sax animaba tanto o más que los espectadores de las calles principales, Gran Vía y Calle Mayor, y hacían muy fácil dejarse llevar, pero mis piernas no parecían estar recuperadas al 100% de la paliza santapolera del fin de semana pasado.
No había fuerzas para acelerar tanto como quería ni cuesta abajo y notaba las pulsaciones muy altas. La segunda vuelta iba a ser sufrida, estaba claro. La primera había sido, como poco, medio minuto más rápida que el año pasado, lo que me permitiría sacarle un minuto a mi récord personal del circuito de poder acabar al mismo ritmo, pero no iba a ser posible.

Pasando por la zona de meta y repitiendo el callejeo por el casco antiguo las piernas empezaron a fallar. Me quedaba sin aliento y me ardían los cuádriceps. Empezaba a ser adelantado por muchos corredores y la subida por segunda vez a la calle Picayo terminaría de frenarme. Subiendo hacia la ermita no tenía claro si merecía la pena hacer el gesto de correr, pues parecía que andando mi velocidad podría ser la misma. Sufrí muchísimo en esa corta pero durísima rampa y cuando llegó el momento de la larga bajada no hubo energías para acelerar lo suficiente como para permitir compensar la lentitud anterior.

Powered by Wikiloc

Seguí perdiendo velocidad y posiciones y ya no miré el reloj. Intentaría correr al máximo, aunque cada vez fuera más lento, y que el crono fuera el que tuviera que ser al final.
Los tramos en los que nos cruzábamos con corredores en sentido contrario permitían olvidar un poco la sensación de piernas de plomo y distraerse. El público, por otra parte, también ayudaba a hacer más amena la carrera, animando en todo el recorrido. ¡Qué bonita era la carrera, corrida al ritmo que fuera!

Miré el reloj de nuevo casi encarando ya la recta final y descubrí que, a pesar del bajón físico de la segunda vuelta, todavía podía entrar en los 37' de mis dos últimas ediciones si apretaba un poco. A mi favor, la animación en ese último tramo, el ambiente festivo y las luces de las calles, favoreciendo un sprint final menos duro, al menos psicológicamente. En contra, mis piernas cansadas y el perfil del recorrido sajeño, en suave cuesta arriba en aquel último 800.
Aceleré, sabiendo que ver menos de 38, como el año pasado, era buen resultado, y conseguí sacar fuerzas no sé bien de dónde para detener el crono (sí, la carrera es gratuita pero cronometrada por chiplevante. Tremendo lo de la empresa Giménez Ganga y Sax) en 38:13, 37:51 real, solo unos 20s peor que el 2019, acabando el 392 de 1339, 367 de 1034 hombres (sin distinción de categorías)




No había ido mal, finalmente, aunque me la hubiera jugado en la primera vuelta buscando récord.
En el avituallamiento final, esperando a Ramón, pude saludar, como en Santa Pola, a Ana. Se estrenaba en la carrera y, como cualquiera que la corriera por primera vez, hablaba maravillas de ella. También hablaba muy bien del Cross Jose María, habitual en la carrera y con el que hacía tiempo que no coincidía (menudas marcas las tuyas últimamente compañero)

No es para menos. Por todo lo comentado ya aquí y en otras entradas del blog el Cross Nocturno de Sax es una de las grandes carreras alicantinas, pero creo que está condenado a desaparecer tal como lo conocemos ahora. Soporta demasiados años que haya de media más de 200-300 personas que se inscriben, agotan las plazas disponibles, y después no van, algo que seguramente no sucedería si no fuera una prueba gratuita y hubiera que rasacarse el bolsillo para participar. Acabaremos pagando por correrla y lo tendremos más que merecido. Ojalá tarde en llegar esta situación.



Ahora toca pensar en las próximas carreras. No me noto fino ni rápido, las cosas como son. El peso sigue resistiéndose a bajar y los malditos 2'5 kg a perder que creo que me dejarían en condiciones físicas óptimas para la carrera no hay quien los baje. Los 76-76.5 kg que querría volver a ver en la báscula se resisten, pero sigo intentando afinar y confío en verlos de nuevo como muy tarde en abril.
De cara a la próxima prueba, los 8km de Orihuela, no soy demasiado optimista. El año pasado entré en meta en unos sorprendentes 35:53, a 4:29/km de media, algo que no sé si puedo repetir este año. Santa Pola me vio pasar el 10000 en 47' largos, así que en teoría un 45' en 10k sería posible. 4:30 en 10000... quién sabe, igual si sale el día sí que pueden ser 4:29 en 8000, pero ahora mismo no lo acabo de ver.
En cualquier caso, ritmos aparte, la carrera oriolana, ya sea en su versión de medio maratón o la que haré yo, la de 8km, debe ser una prueba para, sobre todo, disfrutar. La organización es de 10 y el trato al corredor es excelente, además de tener un circuito muy atractivo y animado, especialmente para quien haga el 8000, que evita los tramos más solitarios del recorrido que sí hace el medio maratón.
Ya veremos qué sale. Ahora mismo creo que no estoy en condiciones de pensar en marcas, así que... a disfrutar y si acabo en un tiempo no muy lejano al del año pasado, 36:30 aprox., bienvenido será.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.


Comentarios

  1. Puñetera calle Picayo.... Que duro, pero muy bonita la carrera de Sax. Ah, en Orihuela vamos a muerte!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :) Como digo aquí, no conozco a nadie que haya ido a Sax y no quiera volver :) Las cuestas son parte del encanto de Sax jaja Carrerón. Y Orihuela... no me noto en mi mejor momento y diría que no podré repetir la carrera del año pasado, pero viendo mis últimas carreras, en las que antes de correr pienso que voy a reservar y salir con calma y luego acabo saliendo a muerte... pues eso jajaja ¡A muerrrteeeeeee! y que salga lo que tenga que salir. ¡Vamosss!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

BEHOBIA - SAN SEBASTIÁN 2019

5K RAFAL 2019

CARRERA BASE AÉREA ALCANTARILLA 2020