CARRERA DE NOCHEBUENA LAS 3 VUELTAS DEL PAVO 2018 - LOS TORRAOS (CEUTÍ, MURCIA)


Este fin de semana han coincidido dos carreras que no quería dejar pasar este año, una por ser ya fija en mi calendario, la de las 3 vueltas del pavo en Los Torraos, el sábado, y otra, la San Silvestre Monovera, que con una distancia de 5.5km, justo el día anterior a Nochebuena, venía muy bien para que me remordiera la conciencia un poco menos en las comilonas que están por llegar.



Llegué a la carrera de Los Torraos muy cansado del día anterior. Demasiado tiempo de pie y mucha más comida de lo habitual en la fiesta de la empresa hicieron que me despertara con las piernas muy cargadas y el estómago todavía hinchado.
No había hueco ni para una simple tostada y como sentía que tenía energía de sobra guardada del día anterior mi desayuno consistió en una infusión y mucha agua, esperando que la suma de comilona y ejercicio no dieran como resultado una descomposición inoportuna a media carrera (los que me seguís ya conocéis mis experiencias en este sentido...)



Aparqué en la pedanía de Ceutí con el tiempo justo para recoger el dorsal, cambiarme, trotar diez minutos y situarme en la línea de salida. Mala cosa, pensé. Solo 3 entrenamientos de carrera en las últimas dos semanas, cansancio, mala alimentación y, además, nada de calentamiento. No debía ser un día para buscar marca, me dije.



Cuando se dio la salida tuve la impresión de que esta quinta edición de la prueba, mi tercera seguida, era, con diferencia, la que menos participantes reunía. En pocos metros ya corría con comodidad, sin molestar ni ser molestado por otros corredores, pero en la primera mitad de la vuelta que repetiríamos tres veces, cuesta arriba, ya sentía que los ritmos de los dos años anteriores eran inalcanzables.
Conocía el camino casi de memoria y sabía que después del largo ascenso inicial llegaba un breve tramo casi llano o de bajada al que seguía otra subida algo más dura que no daba respiro hasta iniciar la segunda mitad de la vuelta, casi por completo en descenso.

Solo miré el reloj en el primer kilómetro, para confirmar que no aceleraba más de lo debido. La pantalla del Garmin mostraba 4:25. No estaba mal. Era lo que esperaba, pero incluso a ese ritmo, algo más lento de lo que habría querido en circunstancias normales en esa carrera, me notaba cansado.

Traté de aguantar la misma velocidad toda la primera vuelta, confiando en poder acelerar un poco en la parte descendente anterior al primer paso por meta, donde habría una ligera subida de nuevo.



En el inicio de la segunda vuelta, subiendo de nuevo, la carrera me puso en mi sitio. Me costaba muchísimo correr cuesta arriba, las piernas se resentían del cansancio del día anterior y me notaba muy pesado, por la comilona y lo mal que había dormido.

No volví a mirar el reloj en toda la carrera. Estaba claro que iba a ir cada vez más lento y no necesitaba presión extra. Los tramos de subida seguían pegándose a las piernas más de lo esperado y las bajadas no me permitían recuperarme tan rápido como suelo hacerlo. Al menos había amanecido un día bastante frío, pensé, aunque despejado, lo que ayudaba a mantener las pulsaciones algo más bajas. No quise imaginar cómo habría corrido en una mañana más calurosa, como la de mi primera participación allí.

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No quise forzar, sabiendo que en aquellas condiciones la tercera vuelta sería muy dura.
En el segundo paso por meta un corredor con el que había compartido los últimos 800m aceleró para adelantarme a toda máquina sacándome unos 100m, algo que no entendí hasta que vi que se detenía al cruzar el arco de llegada. Había una versión corta de la carrera que desconocía (no sé si la hubo el año pasado), solo a dos vueltas, lo que significaba que en la última correría más solo de lo que ya lo hacía hasta ese momento.

mi gesto empeoraba con cada paso por meta


Tal como imaginaba, sin mucho público en el recorrido, menos corredores que en las vueltas anteriores y con las piernas y el corazón pidiendo acabar, la última vuelta de la carrera fue la más dura y la más lenta. Cuesta arriba me sentía casi caminando, en rampas que sé que no son tan duras por haberlas corrido ya dos años, y en las bajadas seguía sin terminar de recomponerme.

Llegando al final de la vuelta aproveché el tramo de descenso para agotar mis escasas reservas de energía y, según vi en el Garmin después, conseguí subir a 4:18/km durante 800m antes de pasar por última vez por la meta y detener el crono en 35:33, 19 de 44 llegados a meta (apenas veinte en la versión de dos vueltas). Seguramente, la carrera con menos corredores en la que he estado.
Con tan poca participación y por lo que escuché a algunos corredores, parece que la prueba está condenada a desaparecer. Una lástima, en mi opinión, al ser gratuita, recoger alimentos, y tener un circuito y un entorno que a mí me engancharon desde la primera vez que los conocí. Ojalá sobreviva.




Comparando con el año pasado, para mi sorpresa, solo empeoraba el crono en unos 40 segundos, aunque muy lejos de mi récord en la carrera, en mi primera participación, 33:54.
Había que estar satisfecho, teniendo en cuenta en qué estado llegaba a la carrera y cómo iban los entrenamientos últimamente. Un ritmo medio de 4:30/km, ligeramente más lento tal vez, era para estar contento aquella mañana.

Además, aunque muy cansado, sentía que no estaba tan reventado como para no poder correr medio bien la carrera del día siguiente, la San Silvestre Monovera, 24h después, pero eso ya pertenece a la siguiente crónica del blog, que está ya en el horno y que publicaré en breve.

Os cuento cómo fue y qué tengo previsto para las próximas semanas en la siguiente entrada del blog.
Pasadlo bien estos días.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. 4'30 en un 8k con la tralla gastronómica del día antes... Te digo yo que andas más fino que antes niño

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    Respuestas
    1. A mí me parece que estoy más o menos igual, pero como ya no espero nada de ninguna carrera, que voy a lo que salga y me adapto al recorrido y mi estado de forma de ese día sin calentarme mucho la cabeza, pues lo que sí que hago es disfrutar muchísimo más que antes corriendo. Estoy contento con el resultado. Estuve muchas horas en pie la tarde anterior y comí demasiado (muchíiiisimo....) así que, como dices, un ritmo de 45' pelao en 10000, y con un circuito en absoluto llano, es un resultado más que bueno :-)

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