GRAN FONS CIUTAT D'OLIVA 2018



Con la TIMONCAP todavía sintiéndose en el cuerpo (y un poco en el ánimo), dos días después tocaba volver a competir, esta vez a la carrera, volviendo al Gran Fons Ciutat d'Oliva, una prueba que ya conocí en el 2011 de la que guardaba buen recuerdo. Recuperaba así, además, la costumbre algo abandonada ahora, desde que entreno natación mucho más que correr, de los viajes a carreras con mi amigo Ramón , que no dudó en acompañarme aprovechando el festivo autonómico del pasado martes.



Mis pintas y mi estado de forma en la edición del 2011... no comment


Nada más llegar a Oliva ya noté que la información que tenía sobre la participación en esta carrera no debía ser correcta. El ambiente en las calles y el constante ir y venir de grandes grupos de clubes valencianos en la zona de entrega de dorsales no parecía coincidir con esos doscientos inscritos que vi en las listas por Internet la noche anterior. Mis dudas quedaron resueltas poco después, viendo dos tipos de dorsales diferentes y escuchando al speaker, que comentaba que solo en el circuito en el que estaba incluida la carrera ya había más de mil inscritos. Algo lógico, pensé, pues si ya era barata la inscripción a una sola de las pruebas, como la que yo pagué, cinco euros, participar en todas las carreras del calendario por unos treinta euros dejaba el precio de cada una de ellas por debajo de los tres euros. Lástima no tener algo parecido por Alicante, con tanta participación, cantidad de carreras y precios, pensé.

Recién llegados


Recordaba aquella prueba como una carrera con un circuito duro a las afueras de Oliva, con una larga subida alejándonos del núcleo urbano y una bajada también prolongada de vuelta al centro. Calentando con Ramón por la zona de salida, pudimos comprobar que, además, el callejeo por la ciudad también iba a ser complicado, con unas rampas que hacían recordar carreras alicantinas a su paso por el casco antiguo, como en Crevillente o Ibi.

Autofoto antes de empezar


Después de saludar a Juan José Catalá y otros conocidos alicantinos de Ramón en la salida y tras un retraso de unos 10 minutos del que no supimos muy bien el motivo arrancaba la carrera, cuesta arriba, por el centro de Oliva. Me situé bastante atrasado, a unos cuarenta segundos de la salida oficial, y el transcurso de los primeros metros del recorrido los hice a un ritmo que sentí bastante lento. Las calles no permitían correr con rapidez a los casi novecientos corredores de la prueba, entre lo estrecho del camino y la dureza de las cuestas.




Salida

Calles estrechas en el arranque. Mejor, pensé.


En el fondo lo agradecía pues mis salidas demasiado rápidas en un circuito como aquel habrían sido garantía de reventón a mitad de carrera. Venía bien empezar tranquilo, pensé, y llegar con fuerzas al km 6 de los 12.2 que teníamos que recorrer.

La llegada a la zona más alta del recorrido por la ciudad no daba descanso, plagada de toboganes. Cuando vi en el Garmin el primer km en 5:20 me dije que no iba a estar pendiente del ritmo. Quería pasarlo bien, olvidarme de mantenerme a una velocidad concreta. No quería ser esclavo del reloj. La mañana había amanecido perfecta para correr, con el cielo cubierto y una temperatura y humedad que favorecían el disfrute del recorrido, sin pensar en marcas. Miraría el reloj en cada pitido al pasar los miles, pero solo sería algo informativo, nada que condicionara la carrera.

Sin parar de subir.

La salida del centro de Oliva hacia las afueras, en dirección Forna, se iniciaba con una bajada rápida a la que seguiría la larguísima subida que ya recordaba. Para mi sorpresa, aunque corríamos sin público, por casas de campo, en un paisaje bastante solitario, el recorrido era muy atractivo. La zona montañosa que teníamos delante, cubierta de pinos, el colorido del grupo que tenía ante mí, lleno de corredores de diferentes clubes, donde el independiente parecía ser la excepción, los recuerdos de la carrera del 2011 cuando fui con mi hermana... Lo estaba disfrutando muchísimo.

En breve se iniciaba la larga subida a las afueras de Oliva


El cuerpo, además, parecía responder aquella mañana mejor de lo esperado y, poco a poco, empecé a pasar los km con más rapidez. Había revisado el circuito en Wikiloc antes de llegar a Oliva y recordaba que hasta el km 4.5 no pararíamos de subir, así que me lo tomé con calma. También recordaba al haber visto el perfil que acabando la larguísima subida inicial nos encontraríamos una cuesta corta muy inclinada, así que mentalmente iba preparado. Cuando el camino se estrechó y aquella rampa apareció delante de nosotros no me vine abajo y pensé en lo que teníamos por delante, prácticamente en constante descenso.



Powered by Wikiloc

Powered by Wikiloc

Pasando por el avituallamiento, al finalizar la subida, empezaba a notarme algo cansado, a punto de necesitar aflojar el ritmo, pero con la bajada a la vista me animé y pensé que era posible hacer el descenso sin limitarme a dejarme caer, buscando acelerar.

Durante toda la carrera no había dejado de adelantar corredores y sabiendo que me encontraba fuerte y que podía recuperarme rápidamente en la bajada incluso acelerando no tuve dificultad para ponerme a 4:30/km aproximadamente dos o tres kilómetros seguidos, animado.
Seguía gozando del recorrido, del paisaje, de las buenas sensaciones. El reloj marcaba pasos por km muy buenos, algo más lentos cuando llegábamos a alguna subida inesperada, como la que nos pilló por sorpresa poco después del km 5, y mirando el tiempo en el km 10, casi acabando la bajada, vi que no estaba haciendo una mala carrera después de todo, teniendo en cuenta mis pocos entrenamientos y lo poco que me importaba la marca final (¡qué gusto correr sin machacarme por no pasar cada km en un tiempo determinado!)

De vuelta


Cuando por fin tuve cerca la entrada a Oliva me sentí con fuerzas para acelerar. En el km 10 el Garmin marcaba unos 48 minutos así que pensé que no debía ser difícil acabar antes de la hora. No me obsesioné con ese límite de tiempo, pero sí que pensé que sería un buen resultado así que, notándome fuerte todavía, aceleré poniendo el corazón al máximo pero, como en toda la carrera, disfrutando al máximo.

Dando caza a corredores que tenía ante mí, poco a poco, seguía adelantando posiciones, pero también vaciando las reservas de energía, algo que no calculé bien al no recordar que nada más entrar al centro de la ciudad de nuevo aparecería en nuestro camino una rampa de unos 600m que iba a picar más que cualquier otra de las que ya habíamos dejado atrás.

Ahí sí que noté el esfuerzo acumulado y sentí que tocaba bajar un poco el ritmo. Me adelantaron algunos corredores a los que había superado metros atrás y en cada giro de las estrechas calles en la zona más antigua de Oliva parecía que no comenzaba nunca la bajada hacia la meta.

Por fin, un par de bajadas y curvas en fuerte descenso nos dejaban cerca de la línea de llegada. Pude acelerar de nuevo, contento por la forma en que había distribuido el esfuerzo durante la carrera, sabiendo que el límite de la hora que me había puesto mientras corría estaba más que superado.
En la recta final, todavía pude subir el ritmo un poco más, viendo que el tiempo oficial no llegaría a la hora y sabiendo que el real era unos 40 segundos más rápido.

Fin


Paraba el crono en 59:45, 59:02 reales, un tiempo que en aquellos 12.2 km que no tenían ni 1000m llanos me dejaba en una posición que di por buena, 317 entre 870 corredores, 69 de 141 en mi categoría. Poder acabar todavía una carrera por encima de la media y, lo más importante, disfrutando como un crío durante todo el recorrido, era una noticia buenísima.

Así lo vivió también Ramón, al que encontré después en el magnífico avituallamiento de la carrera (enhorabuena a L'Espenta, club organizador) que, aunque sufrió en las subidas también disfrutó de la carrera.

Feliz :)



Mañanas como aquella me devuelven un poco la confianza en que se puede seguir disfrutando de correr sin matarse en los entrenamientos por arañar un minuto o dos a mis tiempos. Si soy más lento que antes pero, a cambio, disfruto de más entrenamientos de natación, más competiciones a nado, y me lo paso en grande corriendo como en el Gran Fons d'Oliva y entrenando dos o tres veces por semana carrera, que así sea. ¿Dónde hay que firmar para que esto siga así por muchos años?



La cosa se pone seria la próxima semana. Toca volver al agua y enfrentarse a una travesía a la que le tengo tantas ganas como respeto y algo de miedo. Hablo de la versión "corta" (a mí me parece muy larga) del Oceanman Benidorm. Me perdí en agosto la travesía Illa de Benidorm así que Oceanman me da de nuevo la oportunidad de nadar desde la isla a la playa, añadiendo en esta prueba más metros que la travesía veraniega, al tener que rodear el islote antes de iniciar el camino hacia Mal Pas. 5500 metros que van a servirme de test para hacerme una idea de mi estado de forma de cara al gran objetivo de la temporada, poder completar los 9000m de la Travesía de Santa Faz pasado el invierno y tal vez nadar el Oceanman de 10000m de Tabarca dando la vuelta larga a la isla.



Con tantos metros por delante y tanto por entrenar todavía, mi única aspiración en el Oceanman es completarlo con buenas sensaciones, sin pensar en marcas, aunque toque (muy probablemente, visto el nivel de esta competición) casi cerrar la travesía. Con que me permita olvidar la flojísima TIMONCAP me conformaré.

Os cuento cómo va todo en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. No deja de ser impresionante que casi sin entrenar el correr y dos días después de Timoncap bajaras de la hora en este dragon khan hablan muuuy bien de ti

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    1. Gracias Gal :) La verdad es que la jornada fue taaaan cojonuda en todo que hay que estar contento. A ver lo que dura el subidón jajaja

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