5K VILLA DE EL CAMPELLO


No tenía previsto participar en ninguna carrera desde la media de Guardamar hasta el medio maratón de Madrid pero cuando mi hermana me pidió que la acompañara a los 5k de El Campello del pasado Viernes Santo no dudé y me inscribí a la prueba. Tenía buen recuerdo del circuito desde mi última carrera por la zona en el 2013 (el recorrido en realidad era distinto este año y desde hace tiempo), corría en "territorio amigo" al ser la localidad en la que viven grandes amigos y compañeros de carreras y participar en una carrera como me pedía mi hermana, de liebre, marcándole el ritmo y olvidándome de mis tiempos y mi competición también me parecía interesante. Carrera en familia :)





Nuestra carrera salía una hora antes que la de 10km así que tocaba madrugar un poco, algo que agradecimos ya que el día prometía ser caluroso y correr a las 10:30 habría picado. Me reuní en Campello con mi hermana Irene y Pepelu, que correría el 10000, y de camino a la recogida del dorsal y después, de vuelta pudimos saludar a Ale y Neus, Sera, espectadores,  y a Pili y a Juanan, que corrían el 10k después.

Salida de la carrera



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Un poco de calentamiento y después, bien situados en el pelotón de salida,  arrancábamos puntuales la carrera desde la zona cercana al Ayuntamiento. El inicio fue rápido, aprovechando que durante poco más de un km bajábamos constantemente hacia la playa en una pendiente muy cómoda. No hubo problema para correr a 4:17 el primer mil, pegados a la que seguramente iba a ser la 3ª o 4ª mujer de la categoría. Una vez en el paseo de la playa, tocaba correr en llano ida y vuelta casi todo el recorrido de la prueba hasta la vuelta a la meta por una rampa de aproximadamente 1km.

Primeros metros

Corría a unos 10m como máximo delante de Irene, pendiente de su respuesta en llano después del acelerón de bajada. No iba mal, y traté de mantenerme siempre a una distancia constante y si bajaba un poco el ritmo bajarlo ligeramente yo también un poco, para después volver a subir ligeramente la velocidad intentando tirar un poco de ella.

Parecía que daba resultado y todo el tramo del paseo lo hicimos a un ritmo muy bueno. En las zonas en las que veíamos la carrera en sentido contrario echaba un vistazo a las mujeres que teníamos delante y parecía que podríamos terminar entre las 10 primeras mujeres de la categoría de Irene. El podio tal vez quedaba lejos, pero un último acelerón tal vez nos dejaría ver la 4ª o 5ª plaza, calculé.

Mis sensaciones en la carrera eran muy buenas. Me lo estaba pasando en grande haciendo carrera para otra persona, sin pensar en mí. Veía con claridad el ambiente del circuito, podía observar cómo llevaban la competición otros corredores (corredoras sobre todo, que para algo acompañaba a mi hermana esa mañana, para superar  todas las que pudiera) y estando pendiente de los ritmos de Irene, avisándole de los pasos por km, ya que no había ninguno marcado en el asfalto, el tramo del paseo marítimo terminó casi sin darnos cuenta.

Avisé a mi hermana del paso por el último km, tal como habíamos acordado, y según lo previsto el siguiente aviso sería a falta de 500m para dar el último sprint.
El circuito hasta ese momento había sido muy agradable, cómodo. Corríamos con el mar a pocos metros, con público en los locales de playa animando, y admito que me planteé apuntarme al 10k de después, aunque mantuve la cabeza fría y me limité a ponerme una nota mental para correr esta prueba en próximas ediciones.

A falta de unos mil metros tocaba realizar un último esfuerzo. Se iniciaba la subida hacia la meta y al principio tuve que frenarme un poco porque parecía que Irene se quedaba ligeramente atrasada. Dos corredoras que teníamos cerca parecían alejarse pero aún era posible darles caza si había fuerzas en el tramo llano final.

Avisé a mi hermana del paso por el 4500 y noté que, incluso cuesta arriba todavía, subía el ritmo. Dejé que se acercara un poco a mí, pensando que así aumentaba un poco su sensación de velocidad y casi llegando a la última recta previa al giro hacia la meta aceleramos. Irene corría dándolo todo y tuve que hacer un gran esfuerzo para quedarme delante de ella y seguir tirando todo lo posible pero el acelerón llegó antes de tiempo y todavía lejos del giro hacia la meta noté que dejaba atrás a mi hermana. Se había adelantado un poco en el ataque final para superar a las dos competidoras más cercanas y no hubo fuerzas para aguantar el sprint hasta la meta.

Bajé ligeramente el ritmo en el último giro hasta tenerla más cerca y aprovechando la suave bajada aceleré hacia la meta, notando cerca a mi hermana y animándola a echar el resto los últimos metros.

Cruzábamos la meta en las posiciones 127 y 128 entre 347 corredores, ella 7ª de su categoría entre 39 y posición 15 entre las mujeres, en 24:44, y yo un segundo antes, 16 de 38 en mi categoría y 113 en la clasificación masculina, aunque mi tiempo obviamente no era lo importante aquella mañana.



A pocos metros de la meta, seguido de cerca por mi hermana

Conseguido

El objetivo estaba cumplido. Había conseguido que mi hermana corriera sin flojear (ella misma admitió que muchas veces apretó solo para poder mantenerse cerca de mí) a menos de 5' el km después de mucho tiempo parada por lesiones y casi casi nos quedamos pegados al podio de categoría, pues las dos principales competidoras solo nos sacaron unos 10 segundos, algo que seguramente habría sido posible superar de haber dejado el último sprint para más tarde porque, como comentaba, ese último acelerón fue muy rápido y estoy seguro que no habría dado posibilidad de reacción a las corredoras con las que peleabamos al final (he mirado el Garmin y en ese tramo mis pulsaciones se fueron por las nubes por la sorpresa del cambio de ritmo y el ritmo que llegamos a mantener).



Ahora toca pensar en la media de Madrid, la carrera estrella de la temporada, aunque seguramente no lo será por marca, ya que a pesar de los cambios del circuito a última hora, haciéndola, dicen, algo más suave, no deja de tener un inicio de 10km en ascenso constante, algo que no sé como afectará a los 11 siguientes, aunque sean de bajada o llanos. Estoy muy motivado, eso sí. Vuelvo a correr a Madrid después de 3 años, me acompaña mi amigo Ramón, tacho de mi lista otra de las medias grandes del país que creo que hay que correr (la siguiente...¿Barcelona?) y solo pienso en disfrutarla, sin más. Lo vamos a pasar en grande, seguro.

Os lo cuento en la siguiente entrada del blog.

Gracias por estar ahí.

Saludos.


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