MEDIO MARATÓN ALICANTE 2022

"Que me maten si me apetece correr 21km de asfalto hoy". Así nos saludábamos el pasado domingo día 20 mi amigo Rafa y yo en el puerto de Alicante al reunirnos para correr la media de la ciudad. Poco entrenamiento de asfalto, menos todavía de calidad o tiradas largas en condiciones... Si había una media en mi humilde historial de corredor popular a la que llegaba sintiéndome poco preparado en los últimos años era aquella, sin duda.

Me apunté muy motivado el primer día que abrieron inscripciones. Estaba corriendo mucha montaña, me notaba ligero y, por fin, Alicante recuperaba la que podría ser, al menos vista entonces sobre el papel, la media que se merecía la ciudad. Porque la historia de la media alicantina da para todo un post aparte sobre mala gestión y pensar poco en el corredor popular y mucho en hacer caja un año y el siguiente que entre que aguante con lo que haya. Sin fecha fija hace años o anunciada con poquísima antelación, cambios de circuito constantes y recorridos abiertamente feos, ahora añado un 10k, ahora un 5, ¿por qué no meter a la vez un 5k de la mujer?, organización cuestionable en la que año tras año se escuchaban quejas en cuanto a avituallamientos, precios... Corrí varias ediciones de la media hace algunos años, siendo seguramente la mejor la del 2011, muy similar tal vez a la de este año, y creo que también en 2013 y 2015, esta última acabando muy descontento con el recorrido y mis sensaciones.


Pero este 2022 la cosa prometía. Se anunciaba con mucha antelación para febrero, fecha buenísima por temperatura y poca competencia en la provincia salvo, tal vez, por la gran media oriolana. Se hacía cargo de la carrera el Club Montemar y el recorrido, por fin, volvía a perder el miedo al desnivel y a cortar Alicante de punta a punta. Nada de dos vueltas iguales e intentar "no molestar". Si la ciudad tiene cuestas, pues se corren. Punto. Dos carreras, como mucho, 10 y 21km, y si hay que llevar el recorrido desde el puerto hasta la Albufereta y luego hasta el extremo opuesto y callejear por el centro arriba y abajo, que así sea, debieron pensar.

Y a juzgar por la participación que se preveía para el día siguiente el sábado, mientras Rafa y yo recogíamos el dorsal y la bolsa del corredor, parece que acertaron, que la ciudad tenía muchas ganas de carrera por la capital. 

La zona de salida y meta, en el puerto, no podía ser mejor escenario para el arranque y llegada de la carrera. Amplia y con unas de las mejores vistas de Alicante. Se echaba de menos una feria del corredor, que allí no debía tener problemas de espacio, pero como comentábamos con los voluntarios el sábado, saludando a César, María y al presi de Montemar, en la situación actual solo haber podido mantener la fecha de la carrera sin incidencias ya era un éxito.



Recogimos la camiseta, el dorsal y, en mi caso, las zapatillas de la marca Health que patrocinaban la carrera y que compré al inscribirme, personalizadas para la media de Alicante y comodísimas, y vimos que al día siguiente podríamos juntarnos allí, entre las dos carreras, 2000 personas. Al menos el ambiente festivo deportivo nos daría la motivación que, al menos a mí (Rafa creo que estaba igual) nos faltaba.

La mañana de la carrera el centro de Alicante estaba cortado para la prueba, pero no fue difícil aparcar en las zonas azules cercanas a Alfonso X El Sabio, gratuitas en domingos y festivos, y bajar al puerto a reunirme con Rafa. No había ganas, en absoluto, de pegarse la paliza de km que teníamos por delante, y ambos coincidíamos en que solo ser capaces de seguir al globo de 1:45 ya supondría éxito absoluto (yo, en el fondo, no apostaba ni por poder seguir al de 1:50).




El guardarropa estaba muy bien gestionado y había espacio y voluntarios de sobra para que pudiéramos dejar la mochila con rapidez. Pude saludar, mientras me cambiaba, a Gemma Ann Selby, que le da igual 5, 10, 40 km o las 100 millas que está preparando, lo gana todo (sería top ten femenino esa mañana), a mi compañero de sufrimiento en el maratón de Barcelona 2016, Mario... Como predije el sábado, el ambientazo festivo ayudaba mucho a afrontar la carrera con mejor ánimo.

Había amanecido ligeramente nublado y con clima fresco, pero pensé que no era necesaria ninguna prenda de abrigo. Me quedé en camiseta y pantalón corto y sin más capas me metí con Rafa en el cajón de salida. Cuenta atrás, himno de Alicante cantado en directo por algún cantante que no reconocí, con un vozarrón prodigioso, y al lío. 21km por Alicante y unos 200m de desnivel positivo acumulado nos esperaban.




La parte "aburrida" del recorrido la encontrábamos en la primera mitad, que recorreríamos junto a los participantes del 10k. Salíamos del puerto, en llano 1km aproximadamente y no tardábamos en subir la larga y empinada avenida de Denia durante 2km, hasta el 3. Ya fuera por el efecto dorsal, por ir acompañado de Rafa o por sentirnos frescos todavía, recién empezada la carrera, esos primeros km fueron demasiado rápidos, viendo avisos del Garmin con ritmos de 4:40 o 4:50/km sin sentir, incluso cuesta arriba.


El giro hacia la Albufereta nos dejaba al fin en terreno llano y poco después iniciaba una bajada larga y cómoda de unos 2km en los que la velocidad todavía me parecía excesiva, bajando con facilidad a 4:25 o 4:35/km. ¿Me estaba desgastando demasiado rápido? Corría pegado a Rafa, comentando el recorrido, y esto hacía más amena la carrera. De bajada hacia La Isleta me saludaba Curro, pasándonos como un rayo pese a haber corrido un montón de km en bicicleta el día anterior (qué fuerte estás amigo, MMP en esta carrera y hacerlo en 1:34 es un indicador de lo bien que estás haciendo los deberes)

El final de la bajada llegaba allá por el km 5, en el puente de la Albufereta, y a partir de ahí tocaba empezar a hacerse a la idea de seguir subiendo cuestas. Saludé en sentido contrario a Dimas y Gema y poco después dimos un giro de 180 grados y nos dirigimos hacia la cantera. Subida corta, de apenas 1km, pero exigente y, una vez superada, desde el km 7, a bajar y llanear durante bastantes km, con paisaje espectacular de costa a nuestra izquierda.




En el km 8 dejábamos atrás la bajada de la cantera y nos quedábamos a nivel del mar, en dirección a la zona de salida y meta pasando por la playa de El Postiguet. Todo apuntaba a que haríamos una primera vuelta bajando holgadamente de los 50' ¿demasiado rápido? Lo comprobaríamos enseguida.

Mucha animación por la playa y el puerto y en la recta final, donde acababa primero el 10000, nos separábamos a la derecha para iniciar la segunda mitad del recorrido. El speaker, Big Mike, me reconocía y animaba por megafonía al verme, algo que agradecí, pero al iniciar el camino de la segunda vuelta, sus ánimos no impidieron que mentalmente me viniera abajo. Hicimos el primer 10000 bajando por segundos de 48', pero en aquel momento tanto Rafa como yo tuvimos un bache psicológico terrible. 11km todavía por delante, previsiblemente más duros que todo lo recorrido hasta el momento. Parecían eternos, demasiado tiempo corriendo todavía, para acabar. Nos iba a alcanzar el globo de 1:45, seguro (pensamos), y ya veríamos si el de 1:50.

Hasta el km 12, pegados al puerto en dirección Murcia, todavía corríamos en llano. Aproveché para intentar tomarme un gel, pero apenas pude abrirlo ni metérmelo en la boca con facilidad y acabé tirándolo sin consumir ni la mitad. Lo que me faltaba, pensé. 

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Sin esperarlo, aun habiendo estudiado el recorrido días antes, el perfil volvía a ponerse cuesta arriba a lo largo de Catedrático Soler y Lorenzo Carbonell. Ni Rafa ni yo recordábamos que aquello tenía suaves subidas hasta el cruce con la calle México y maldijimos. El ritmo bajaba y las sensaciones no eran nada buenas.

Pero al fin, llegando al giro que nos llevaría a Fernando Madroñal camino a la avenida de Aguilera, la situación cambió. Los miembros de una comisión de no recuerdo qué hoguera animaban en el giro en el que acababa el ascenso. Allí, me animó Alex, de la Tribu Alicantina y entre aquello y el final del ascenso, me recuperé un poco mentalmente.


Llegaban km fáciles, de vuelta al centro de la ciudad, en suave descenso por Aguilera y Maissonave. La cabeza se despejó y pude reconocer con calma que estábamos pateando un circuitazo y que lo mejor, aunque tal vez más duro también, estaba por llegar. Me animé, pero Rafa no parecía seguir mi subidón mental y físico y sufría, aunque también parecía haber recuperado un poco en aquel punto, ya bajando. Tiré de él, comentando la carrera, el circuito, agradeciendo ambos los pocos ánimos que encontrábamos entre el escasísimo público, esperando levantarle un poco la moral, pues teníamos por delante, llegados a Gadea, un tramo complicado.

Se acababa la bajada y, de nuevo, las cuestas alicantinas aparecían en el recorrido. Desde el punto más bajo de Gadea tocaba subir hasta Luceros, recuperar aliento girando hacia la estación y volviendo de nuevo a Luceros y subir hasta el cruce de Marvá con Benito Pérez Galdós, todo ello ya con 16km en las piernas.

Me sorprendí de lo bien que lo llevaba. Estaba muy entero, muy animado. Correr por aquellas calles, cortadas para nosotros, era un lujazo. Rafa sufría y parecía quedarse atrás. Tal vez podría haber estirado y buscar arañar segundos, minutos, a la que parecía que iba a ser una marca más que buena de seguir así, pero no era mi intención buscar marca de ningún tipo y dejar a mi amigo sufriendo en solitario no me dejaba tranquilo. Lo animé en todo el recorrido, buscando que me siguiera, que se pegara a mí, bajando un poco el paso yo si hacía falta. Acabaría la carrera con él esa mañana, lo tenía claro.


Al final de Alfonso El Sabio volvíamos una vez más a subir suave, pudiendo saludar en sentido contrario a otros corredores. Había saludado a Jorge y por ahí pude saludar al gran Martín, mientras aparecía otro repecho con el que no habíamos contado, la subida hacia la Plaza de España por Calderón de la Barca, un ascenso que, esa vez sí, me picó a mí también, que iba motivadísimo y sintiéndome imparable.

Al final, dejando atrás el km 18, iniciábamos los últimos km con una bajada muy agradable hacia Alfonso el Sabio, Bazán (mil gracias por los ánimos de Rebeca en este punto), y salíamos a la Rambla cerca del Portal de Elche.

Rafa sufría, y a mí no me importaba aflojar para tirar de él, pero lo atractivo del recorrido (y de cierta animadora que vimos en la salida y entrada a la Rambla) hacían fácil olvidarse de todo lo que llevábamos acumulado ya. Fue duro, mentalmente, alejarse de la meta hacia Gabriel Miró, pasando por la que hace años era la zona de fiesta de los ahora cuarentones como yo, la renovada y horrible plaza del Dr. Balmis sin los detalles modernistas que conocimos hace años.

Al fin, volviendo en sentido contrario por San Fernando hacia La Rambla, se veía cerca el final de la carrera. El paso por el Ayuntamiento hacía fácil ganar la motivación que pudiera faltar, por la animación de otra comisión festera, con banderas y música y por ser una zona con más público que la mayoría del recorrido. Solo quedaba bajar hacia la costa por la Plaza del Paseíto Ramiro y encarar la recta final. 

Mucho público, el speaker animando y reconociéndome de nuevo a mí y a los colores del club y allí, mano a mano con Rafa, en el puerto, la carrera acababa al fin en unos sorprendentes 1:43:13 en mi Garmin, 1:43:32 oficiales.






Terminaba el 322 de 1040 llegados a meta, 82 de 195 en mi categoría, 307 de 858 hombres, algo totalmente inesperado, además de tener la sensación de estar muy entero, de haber podido echar más km y más rápido. Quién iba a decirme aquella mañana que iba a disfrutar tanto 21km de asfalto y que iban a pasar tan rápidos en mi cabeza (mil gracias, Rafa, por compartirlos conmigo).

La recogida de la bolsa final del corredor y la medallita de finalista fue rápida y sin atascos, gestionada ejemplarmente por los voluntarios y la organización, al igual que la recogida de las mochilas en el guardarropa. Qué bien habían montado la carrera, cuánta gente había corriendo, casi haciendo olvidar la maldita pandemia, y qué alegría que, al fin, Alicante parece tener una media en condiciones, una prueba que solo con mantenerla fija en el calendario en esas fechas, sin cambios de recorrido, haciendo partícipes del evento a los comercios y buscando involucrar al público alicantino (una prueba así en cualquier otra localidad de Alicante tendría las calles a reventar de gente animando) pueden hacer de esta media una grandísima carrera.


En cuanto a mis sensaciones y mentalidad a futuro, solo puedo decir que estoy muy sorprendido. Soy pesimista siempre cuando empiezo una carrera, lo sé, pero ni en sueños habría imaginado poder correr el circuito como lo hice esa mañana, con la sensación de poder haber subido el ritmo en el km 17-18 y de acercarme al 1:40, disfrutando de una media de asfalto, una distancia que creo que no corría desde el 2020 (si no contamos los 20km de Behobia - San Sebastián del pasado noviembre), en Santa Pola, donde acabé en 1:42:51. Me noto pesado, con un par de kg que no estaría mal perder, y fuera de forma, pero aun así, la velocidad en asfalto (a mi humilde nivel, obviamente) no parece haberse resentido en exceso. Disfruté como un enano la carrera y me he llevado una inyección de moral y ánimo que era muy necesaria para lo que está por llegar. Necesitaba como el respirar algo así, pues admito que la preparación para el maratón de Confrides en mayo se me hacía muy cuesta arriba sin ni siquiera haberla empezado en serio.

Ahora sí, gracias a la gran media alicantina, empieza el entrenamiento maratoniano. Muchos km de monte por delante para sobrevivir a mi primer maratón de montaña y muchas carreras y entrenamientos exigentes pero atractivos por el camino. De momento, mañana, 19km en el Trail de Confrides Aitana, con al menos 1000m de desnivel positivo acumulado hasta subir al techo de Alicante.

Que empiece la fiesta.


Comentarios

  1. Muchas gracias Jordi por la mención. Tengo que reconocer que ya me gusta más tu blog que el mío jaja. Crónica super completa y muy detallada. El prólogo me ha gustado mucho y estoy muy de acuerdo con lo que dices de las posibilidades de esta carrera. Veremos qué sucede en próximas ediciones...

    Dale duro que vas muy bien. Me alegro de verte como siempre.

    Un abrazo
    Curro

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    Respuestas
    1. Gracias :) Ojalá la cuiden y se haga todo lo grande que parece que puede ser. Y tú… a seguir así, que no ve límite en tu progresión a corto medio plazo. Un abrazo

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