SAN SILVESTRES 2017: A NADO EN ARENALES Y CARRERA EN CREVILLENTE

¡Feliz Año Nuevo!
Hace muchos años, en un cuerpo muy muy lejano y gordo, mi primer día del año solía ser de resaca por los excesos hasta altas horas de la madrugada en la fiesta habitual de fin de año.
Algo cambió poco antes del 2008 y el último día del año se transformó en una jornada dedicada al deporte, corriendo la que fue mi 2ª carrera popular, el 31/12/08, la San Silvestre Crevillentina, una competición que desde entonces es una prueba fija en mi calendario y a la que no he fallado desde aquella edición, llegando en este 2017 que acabamos de abandonar a mi 9ª participación consecutiva.
Desde el 2016, además, gracias al gran descubrimiento de la natación aquel verano, he añadido un poco de dificultad al fin de año deportivo y participo también, por la mañana, en otra San Silvestre, esta a nado, en la playa de los Arenales del Sol.


Con el buen recuerdo del año pasado este tocaba repetir la planificación deportiva de la nochevieja del 2016 y volver por la mañana temprano a Arenales a la San Silvestre a nado. De nuevo coincidía con mi hermana y mi cuñado y lamentaba la baja de última hora de mi fiel acompañante y amigo Ramón para las dos san silvestres.
En una mañana mucho menos fría que la del año pasado pero igualmente invernal nos reuníamos en la playa unas 50 personas dispuestas a completar los aproximadamente 1600m de la travesía (la anuncian de 2000 pero ya es el segundo año que todos medimos mucho menos recorrido)
Evento no competitivo, sin cronometrar, y con avituallamiento final de caldo y pelota, junto con bebidas y pan con choricillos picantes. Tal vez algo cara, pero muy recomendable, en mi opinión.




Fotos de rigor previas a la carrera y poco después de las 9:30 al agua, notando los primeros minutos un frío tan intenso, aunque iba protegido con dos gorros y neopreno, que provocaba algo de dolor de cabeza e hizo muy incómoda la salida. Poco después, giro en la primera boya y a nadar en paralelo a la playa hasta el final del recorrido, marcado por una boya en la que habría que girar hacia la orilla.

Una vez acostumbrado al frío me encontré fuerte y ligero y a diferencia del año pasado me dije que podría forzar y no limitarme únicamente  a buscar poder completar la distancia. Después de un año de natación creo que voy bastante mejor en el agua y me notaba capaz de nadar a más de 2'/100m de media, algo impensable el año pasado pero que ahora creo que debería ser el ritmo mínimo en travesías de 2000m aproximadamente.
Tal vez me excedí en el impulso inicial y no tardé en notarme algo cansado, así que bajé un poco el ritmo pero no debía ir tan mal la cosa cuando el Garmin avisó de varios tramos de 200m a 1:42-46 el 100 de media.
Me puse como punto de control el paso por el canal de las embarcaciones de salvamento, delimitado por boyas, y una vez rebasado sentí que podía aguantar el ritmo hasta el final.
No había demasiados nadadores haciendo incómodo el recorrido, no me desviaba demasiado y aunque los brazos empezaban a estar algo cansados, con los tríceps un poco cargados y la espalda algo tensa me esforcé en no aflojar y conseguí llegar a la orilla en 27:49, un ritmo medio de 1:45/100 aproximadamente, muchísimo mejor que el año pasado, seguro, aunque no guardé datos en la anterior edición y no puedo medir la mejora.


Hermanos nadadores :)



El avituallamiento final ayudó a recomponernos un poco, ayudados por una pareja de nadadores manchegos que nos ayudaron un poco antes y después de la travesía, y rápidamente volvimos a Alicante a descansar un poco y comer  para estar a punto para la San Silvestre de Crevillente por la tarde.


Como os decía al principio de la entrada del blog, con esta edición ya van 9 años seguidos corriendo en Crevillente en nochevieja. Han subido (o eso me ha parecido) el precio y he llegado a plantearme no volver, pero algo tiene esta carrera que hace que siempre quiera participar. El circuito es durísimo, probablemente el 10000 de asfalto más complicado de la provincia, pero el ambiente y la organización son espectaculares y el altísimo nivel de la carrera, siempre entre los mejores 10k de España según la RFEA y segunda mejor San Silvestre nacional por detrás de Vallecas hacen de esta prueba todo un espectáculo deportivo.
Si a todo esto le añades poder compartir de nuevo la previa y la carrera con los amigos, no hay excusas para no correrla una y otra vez.

Llegada a las 16:00, como siempre, con tiempo para aparcar y tomar el ya clásico café con los amigos, este año con Rafa, Serafín, Raulet y Ale. Comentamos objetivos, ritmos y dejando aparte a Ale y Raulet, sub.40 holgado ambos sin problema, decidimos olvidarnos de marcas y correr juntos Sera, Rafa y yo, algo que agradecí muchísimo pues no llegaba en el pico de forma del 2016 (impensable el 46 de entonces) y notaba que el esfuerzo de la mañana en el agua iba a pasar factura. Correr solo habría sido duro aquella tarde.

Cuánta buena gente a mi izquierda :)
Antes de cambiarme y calentar pude desvitualizar al fin a la joven cabrilla montesa ilicitana Patricia y hablar un rato con ella de nuestros objetivos (ella es muy valiente y tiene algunos en mente que...) y de cómo nos iba la temporada deportiva. Se nos echó un poco el tiempo encima y nos retiramos rápidamente a prepararnos para la carrera, saludando de camino al gran Dimas, que sin verse fino (quien pudiera...) acabó haciendo un carrerón.

Mi despiste innato hizo de las suyas y buscando un atajo hacia el coche me perdí por el camino y no supe encontrarlo. Pasaban los minutos y la hora de la salida se acercaba así que tocaba correr. Pude encontrar de nuevo la plaza donde me había despedido de Patricia y mis amigos Sky y desde allí, corriendo de nuevo, pude localizar al fin el coche, cambiarme rápidamente y sin parar de correr llegar otra vez a la zona de salida, con 1.5km extra en las piernas y ya sudando. Por si la carrera no fuera a ser difícil por si sola.


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Autofoto en el pelotón de salida

Impagables los caretos, de Patricia y mío, en esta foto también en la salida
Con mi retraso llegando a la salida no pudimos situarnos todo lo bien que habríamos querido en el pelotón y no pudimos avanzar demasiado, quedándonos lejos del globo de 55'. Sonó el disparo del arranque de la carrera y todavía tardamos unos 40s en pasar por el control de chip. Llegado este punto no fue difícil ir adelantando corredores y ganar metros sin demasiado esfuerzo.


Primeros metros

Después de 8 años corriendo allí no había sorpresas en el recorrido. Un tramo inicial cómodo hasta el km 1.8, fácil de llevar, como lo hicimos, a casi 4:30 el mil, sintiendo que el cuerpo respondía sin problema, y después de pasar por la línea de salida por segunda vez, inicio del festival de cuestas.




Poco después del 2.5 tocaba subir la que seguramente es la zona más dura del circuito, un ascenso que dura casi 1000m y que nos llevaba a la parte más alta del recorrido.
Serafín iba tirando de Rafa y de mí sin esfuerzo (nuestro ritmo es paseo para él) y en ese punto yo todavía me notaba fuerte. Me propuse estar cerca de él, vigilando siempre no dejar atrás a Rafa que parecía no haber entrado en calor todavía aunque las cuestas son su terreno, sin duda.

Acabada la subida nos esperaban unos 500m de bajada y de nuevo repecho pero, mentalmente fuertes todavía, sabíamos que hasta el avituallamiento el camino iba a ser más cómodo. El pequeño descanso que daba el ecuador de la carrera no lo fue tanto para mí y noté que la segunda mitad iba a ser muy sufrida. Siguiéndome de cerca, Rafa parecía estar en las mismas, pero animados unos por otros, con Sera a la cabeza, conseguíamos ir pasando los km.sin demasiado agobio, aunque el ritmo iba bajando poco a poco. El tiempo final se alejaba de 47 minutos a aquel paso, pero se me estaba pasando tan rápida la carrera y estaba disfrutando tanto del recorrido y la compañía que no me importaba lo más mínimo.



En el km 6 volvíamos a iniciar otra subida dura del circuito, de nuevo casi 1000m de recorrido en ascenso que casi terminaron con mis reservas de energías. Había, como siempre, mucho público, música en la calle, percusión en vivo en algunos tramos, y esto junto a los comentarios de la carrera con Rafa y Sera hacía que olvidara un poco la paliza que nos estábamos dando.

Como se ve en nuestras caras, el único que iba fresco
toda la carrera era Serafín, a la derecha de la foto
En la última bajada larga, al igual que hice en el resto de descensos de la carrera, aceleré un poco, sabiendo que desde el 7.5 al 9 el recorrido hacía imposible ganar segundos. Serafín seguía fresco, y Rafa y yo coincidíamos en que íbamos bajo mínimos y cuando llegó la que el año pasado fue para mí la cuesta más dura, la que más se pegó a las piernas, la cabeza falló un poco. De nuevo me veía cerca de la meta e incapaz de subir más cuestas, como en el 2016, pero mirando bien el recorrido me dije que aquella última subida era mucho menos dura que cualquiera de las anteriores. ¿De verdad no iba a poder con ella? Sera y Rafa se habían alejado bastante de mí en ese tramo y sacando fuerzas de no sé bien dónde conseguí alcanzarlos de nuevo y recuperar el aliento. No estaba haciendo la mejor carrera de mi vida ni mucho menos pero la capacidad de recuperación de las piernas y el corazón después de tanto sube-baja y tantos tirones era para estar contento.

Ya no quedaba mucho más por recorrer. Bajada de nuevo a la zona de cemento pulido próxima a la meta y un último esfuerzo subiendo una rampa más hacia el último arco.
Cruzábamos la meta juntos en 48:49 oficiales, 48:05 real, 545 de 1492 en la general, 120 de 252 en mi categoría, contentos, abrazándonos y felicitándonos por la carrera. Empeoraba en casi 2' mi tiempo del año pasado pero con la experiencia de correr con Rafa y Sera, este último tirando siempre de nosotros (ni de lejos habría hecho 48 corriendo yo solo, sin ellos), solo podía pensar: ¿a quién cojones le importan las marcas hoy? Hacía tiempo que no disfrutaba de correr sin mirar el reloj, sin presionarme con marcas, y hacerlo acompañado de dos grandes como Sera y Rafa valía mucho más que los malditos números del crono. Por otro lado, esa supuesta marca "floja" nos dejaba por encima de la media en una carrera de altísimo nivel como la crevillentina así que, después de todo, no nos había ido tan mal.

Meta y tres tipos gozando al máximo del atletismo popular :)
Poco después nos juntábamos con los grandísimos Ale y Raulet, 39 y 36 respectivamente, y con la fotillo oficial de despedida poníamos fin a una gran tarde de deporte y amigos. Volveré :) 





La temporada sigue avanzando y el pico de forma del año pasado no tiene pinta de querer volver a aparecer. La cosa ha mejorado mucho en el agua pero a la carrera hay algo de estancamiento, incluso de ligero retroceso. ¿Cosas de la edad?¿Demasiada combinación de natación al máximo y carrera? Como ya comenté, he vuelto en serio al gimnasio por si fuera un problema de falta de fuerza y el tema del peso está controlado, con apenas 300g sobre el peso objetivo, pero si algo me ha quedado claro después de Crevillente, algo que había olvidado un poco, es que, por encima de todo, hay que disfrutar con esto, y no pensar tanto en el reloj como he hecho últimamente, buscando objetivos tal vez demasiado exigentes. Si llegan "regalos" como la magnífica travesía a nado de Arenales, que se dio muy bien, o la más que aceptable media de Lorca en 1:40 (sí, eran deseables 2 minutos menos pero...¿dos putos minutos suponen la diferencia entre éxito rotundo o fracaso?¿es todo blanco o negro?¿no hay más?) pues a disfrutarlos y si las pruebas no se dan tan bien como esperaba, a seguir jugando.
Espero mantener el espíritu optimista que tengo mientras escribo estas líneas hasta fin de temporada y que me ayude a llevar bien las próximas carreras, el 10k de Rotary-Idem de Elche el próximo 14 y la media de Castellón el día 21.
Disfrutad del año nuevo y nos leemos en un par de semanas.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. El agua hace ti3mpo la deje, los remos no me responden como yo quiero, y como bien dices, en las sansils el tiempo es lo de menos, aun así el tuyo muy bueno. Un saludico.

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    1. Yo descubrí la natación el año pasado (2016, digo) y aunque no se me da nada bien estoy aprendiendo todo lo que puedo y la disfruto muchísimo. Y la carrera de ayer... impagable el ratico con los amigos. A la porra el reloj. Que se nos dé muy bien este año :) Saludos :)

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