V CARRERA POPULAR BASE AÉREA ALCANTARILLA


Cuando menos te lo esperas, cuando menos imaginas que puede darse bien una carrera, en cuanto dejas de darle vueltas a la cabeza sobre ritmos a seguir, estrategias... En cuanto liberas un poco la cabeza de tanta auto presión, inútil y estúpida muchas veces, y te dedicas a correr y disfrutar sin más, parece que los resultados llegan solos. Es lo que sentí yo el pasado domingo en la carrera de la base aérea de Alcantarilla, una prueba que con solo cinco ediciones ya es una clásica murciana y basta correrla una sola vez para entenderlo, para comprender por qué ve pasar por su meta a más de 1600 corredores entre las dos distancias que se pueden elegir, 14 y 5km.

Yo preferí la de 14km y el domingo llegaba a Alcantarilla acompañado de Ramón sin tener muy claro cómo competir una distancia inusual en mi calendario deportivo. ¿Ritmo de 10000 fuerte? Obviamente, no, o moriría en el km 11. ¿A ritmo de medio maratón de récord? Tal vez sería demasiado suave y llegaría a la meta con demasiada energía en la reserva. Sobre el papel, un ritmo entre 4:30-4:40 minutos por km sería lo apropiado, pero también había que tener en cuenta el perfil de la carrera, como se ve a continuación en la información que dejé registrada en Wikiloc:



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Nada grave (fijaos en el eje que marca las alturas), con solo un par de picos realmente a tener en cuenta, breves, pero desde luego nada llana.

Dorsales recogidos, café, y a correr :)


Una vez recogido el dorsal y empezando a calentar, algo muy necesario por la fría mañana que nos recibió el domingo, empecé a animarme y al mismo tiempo a olvidarme de objetivos concretos. Iría adaptándome según me fuera encontrando y conforme viera que respondían (o no) las piernas durante el recorrido. Me había cruzado con Rebeca en el parking y me había confirmado lo que suponía viendo el recorrido en un mapa, según su mala experiencia del año anterior: Era mejor ser precavido en la primera mitad o se pagaría caro en la segunda. No había que obsesionarse con mantener el ritmo regular toda la carrera.

Entre desconocer qué ritmo podría llevar, no tener claro cómo responderían las piernas en las cuestas, la distancia "desconocida" y el ambientazo de la salida, me animé muchísimo. El reto era interesante. 14km llenos de cuestas suaves a un ritmo que no era el habitual de competición. Estaba cada vez más motivado, según se acercaba el momento de la salida.


Una vez en el cajón de salida, mucho más atrasado de lo que recordaba haber seleccionado al inscribirme, terminé de ponerme a punto mentalmente para la carrera ante la proximidad del inicio de la prueba. Revisión del reloj, cinta a la cabeza para el sudor y al lío.
Arrancábamos desde la calle Mayor en suave descenso hacia el noreste de la ciudad. Muchos corredores, pero la avenida era ancha y no hubo problema para coger un ritmo cómodo rápidamente. Con el plano de la carrera y su altimetría en la cabeza todo el rato solo pensaba en no ser demasiado rápido, pero después de la bajada y ya por la circunvalación, empezando ya a ver las subidas que recordaba del enlace de Wikiloc, sentía que me encontraba muy fuerte y animado después de 3000m. El ritmo medio parecía estabilizarse en 4:30 y poco el mil y aunque había mucha carrera por delante todavía no dejaba de pensar que podía llegar al 10000 en muy buenas condiciones. Aún así, paciencia, me dije.

Separándonos de la carrera de 5000m



Nos separábamos de la carrera de 5km en el 4000, en la rotonda del aviocar (no sé si tiene otro nombre, pero llamaba la atención por tener este modelo de avión en el centro), en el límite con Sangonera la Seca. Camino al primer 5000, ya en la pedanía vecina, pasábamos por la que fue sin duda la cuesta más dura del recorrido. Por suerte no era muy larga y como no tenía claro todavía el ritmo ni cómo aguantaría los 9000m restantes fui conservador en este tramo del circuito. Seguía, sin embargo, con la sensación de que estaba muy bien físicamente aquella mañana.

No dejaba de adelantar a corredores, algo que fue una constante hasta el final de la competición, y la fatiga no aparecía. Me recuperaba muy bien en las zonas de suave ascenso cuando tocaba bajar y me olvidaba del ritmo instantáneo que pudiera marcar el Garmin. Era un buen día para correr por sensaciones.



Sobre el km 7 llegábamos a la parte del recorrido que atravesaba la base aérea que da nombre a la prueba. Sin ser muy fan de lo castrense, debo reconocer que esta zona del circuito tenía su atractivo. Corríamos entre aviones, la zona de entrenamiento de los paracaidistas, y llegábamos a la que recordaba, por lo que había visto en los planos, era tal vez la parte más pesada de la carrera.
Tocaba atravesar la pista de aterrizaje, ida y vuelta, durante aproximadamente 2km., en suave ascenso al principio y deshaciendo el camino después en sentido contrario bajando.
Reduje un poco el ritmo, reservándome para después del 10000, esperando a ver cómo me encontraba entonces camino al tramo final y me entretuve mirando a los corredores en sentido contrario, viendo cómo la primera mujer ganaría seguramente sin competencia, dejando muy lejos a la segunda.

El cambio de sentido lo marcaba el único avión que había en la pista y la suave bajada nos dejaba cerca del 10000, en la parte sur del recorrido. Poco más de 46 minutos en ese punto, según mi reloj. No estaba nada mal, pensé, y aunque las piernas empezaban a notar el esfuerzo los siguientes 4000m no me parecían tantos. Seguía adelantando corredores aunque notaba que tal vez empezaba a flojear pero de vez en cuando, cada vez menos, miraba el reloj y el ritmo medio seguía siendo muy bueno. Estaba haciendo una carrera muy buena, contra todo pronóstico.

Dejábamos atrás la base aérea y la zona más alejada del núcleo urbano después del tramo tal vez más feo y solitario, con partes de pista de tierra compacta y sobre el km 12 ya empezaba a verse el final de la carrera, acercándonos de nuevo al centro de la ciudad.
Ramón me alcanzó poco después y se quedó a mi paso. Casi me vengo abajo en el ascenso al último puente, cerca de la rotonda del aviocar de nuevo, ya camino de la calle Mayor, notando más de lo que habría querido la rampa, pero recuperé muy bien y animado por Ramón, que empezaba a apretar el ritmo viendo la cercanía de la meta, me recompuse y traté de seguirle.

Tomando aire, después de la rampa del puente, última zona exigente del circuito.

Por fin estábamos en la calle Mayor de nuevo, a 1000m de la meta. Bien porque yo aceleraba sin darme cuenta, bien porque Ramón hacía lo mismo intentando seguir mi paso, uno por otro, el ritmo fue subiendo gradualmente, aprovechando un suave descenso. Ramón decidió quedarse a mi paso (creo que él podría haber acelerado muchísimo más) y yo, notando que había fuerzas para un último sprint, traté de no retrasarle demasiado y aceleré dándolo todo.


El acelerón duró toda la avenida y cuando paramos el reloj al cruzar la meta, los datos no podían ser mejores. Paraba el crono oficial en 1:03:41, 1:03:04 en mi Garmin, posición 293 de 1069, 70 de 223 M40 y 275 de 907 hombres. El camino desde el km 13 lo había corrido mano a mano con Ramón a unos alucinantes (para mi nivel, lo son) 4:09m/km de media y más allá de cualquier dato o estadística me quedaba con las buenas sensaciones y poder haber compartido aquel tramo final con un amigo. Puro disfrute.









Una vez recogida la magnífica bolsa del corredor y ya en casa, en frío, pude echar cuentas y ser consciente de cómo había ido la mañana. Era, sin duda LA CARRERA, la mejor en lo que llevamos de temporada. Sin obsesionarme con el reloj ni los ritmos había corrido 14km a una media de 4:32m/km, con fuerzas para un último sprint de 1000m que aunque fuera en ligera bajada había sido muy rápido. Correr guiado casi únicamente por sensaciones nunca había dado tan buen resultado y, aunque nunca se podría saber qué habría pasado, creo que aunque la carrera hubiera sido 7km más larga, medio maratón, incluso bajando a 5:00/km, habría sido posible dar un hachazo considerable a mi récord personal en esa distancia.

Carrerón para repetir, en resumen, que me vuelve a hacer creer que es posible arañar todavía algo de tiempo a  las marcas de 10 y 21km y que me deja con la moral por las nubes para la próxima prueba, los 10000m de la carrera solidaria de la Universidad Miguel Hernández en San Juan, al lado de casa, con la cabeza puesta también en la media de Guardamar la semana siguiente.

Os cuento cómo va todo en la siguiente entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. Yo siempre he corrido por sensaciones son las mejores consejeras. Vamos a por maaaas

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    1. Y si encima todo se pone a favor el mismo día, exitazo😎🙌🏻 Vaaaamossssss!!!

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  2. Te guardaste gasolina eh, un sprint de 1000 mts? yo apenas puedo esprintar 100 mts y llego muertecico jeje. Un saludico.

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    1. Fue un día redondo. No me esperaba llegar tan en forma y tener reservas al final después de tanto falso llano arriba y abajo jeje. Gracias por pasarte por aquí :)

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