CAMINO AL MARATÓN DE BARCELONA: SEMANA 12

Aprendiendo a sufrir. Este podría ser el resumen de la semana número 12 del entrenamiento para Barcelona. Ahora que el tiempo que falta para el maratón deja de contarse en meses, con tan solo 24 días por delante, el cansancio empieza a hacer acto de presencia en los entrenamientos y la competición y hay que hacer un esfuerzo extra para no perder la concentración y dejarse vencer por la pereza.
 
La 12ª etapa del camino al maratón ha sido dura. Cumplí el lunes con el gimnasio y la salida de media hora, pero el martes...¡ay el martes! Día complicado, que solo dejó libre el final de la jornada para entrenar. A las 22:00 salía a la calle dispuesto a cumplir con el planning y correr el fartlek que tenía previsto pero las horas, el cansancio, la poca motivación al estar pensando más en la cama y el descanso que en correr, hicieron que fuera realmente duro. En el último bloque estuve a punto de abandonar, cansado más mental que físicamente, pero conseguí no fallar, poniéndome metas cortas. "Solo 500 metros más y valoramos después". "Venga, otros 500". "Ahora hasta esa esquina de la avenida". Notaba las piernas muy fatigadas y la cabeza intentaba jugarme una mala pasada, pero luché y al final cumplí con el entrenamiento. Para mi sorpresa, viendo después los tiempos, había cumplido también con el ritmo de carrera previsto. Me llevaba a la cama esa noche, pasadas las 23:30, una valiosa lección: Las malas sensaciones no siempre significan que estés agotado o que no puedas cumplir con el objetivo.
El jueves las series eran de 1000 pero sin ritmos demasiado exigentes, o estaba más descansado de lo normal y no me lo parecieron, así que cumplí con lo planificado sintiéndome muy cómodo.
El viernes tocaba gimnasio, sin máquinas de piernas, y media hora de trote suave que cambié por una sesión corta de bicicleta estática sin demasiado esfuerzo.
Ya estaba todo hecho, esa semana. Tocaba afrontar el test del maratón en la media de Orihuela del domingo.


Mi recuerdo de esta carrera, de mi única participación en el 2012, era de un circuito agradable con varias vueltas iguales y muchísimo frío. En aquella ocasión llegaba cargado, mal entrenado y con una forma física no demasiado buena que me permitió un tiempo final cercano a la hora cincuenta y uno.
Este año la carrera se iniciaba a las 10:30, con lo que el problema del frío debería serlo menos, pero el vendaval con el que amaneció la provincia cambió este pronóstico.
Llegaba con tiempo de sobra a Orihuela poco después de las 9:00, acompañado de mi amigo Ramón. No tuvimos problema en recoger la bolsa del corredor, que suele incluir prendas de abrigo o manga larga, algo de agradecer pues las de manga corta se acumulan eternamente en mi armario y no sé que hacer con ellas.

Pude saludar a los amigos de Urban, Ana, JJ y Chema en la recogida del dorsal y quedé con ellos para el arranque de la carrera mientras entraba al bar con Ramón a tomar un café con Serafín, Pili y familia, a los que hacía tiempo que no veíamos.
Nos despistamos y el tiempo empezó a jugar en nuestra contra, así que hubo que correr al parking para cambiarnos y volver al trote para calentar un poco.
Ya en la salida pude localizar a los que iban a ser mis compañeros de carrera. JJ, Mario y Chema se pondrían a mi ritmo y me marcarían el paso para intentar bajar de 1:40, algo que para JJ y Mario suponía un paseo pero para mí era la búsqueda de MMP. Ana y Salva corrían la versión de 8kms de esta carrera.

Incluir este año una carrera de 8kms junto al medio maratón hizo que la participación aumentara considerablemente y fuera una carrera más vistosa pero, en mi opinión, arruinó la salida de los que corríamos el medio maratón.
Cuando arrancó la carrera me costó muchísimo encontrar mi sitio. Llevaba más de 1km. recorrido y tocavía notaba que el grupo no estaba lo suficientemente estirado como para correr con comodidad.
Creo que se hace necesario un cambio de ubicación en la salida y la colocación de cajones por tiempo o separar en el tiempo las 2 carreras.

Uno de los pasos por meta, con Mario, JJ y Chema. Grandísimo grupo
 En la primera de las 3 vueltas diferentes que se dan en la prueba noté que no estaba cómodo con el ritmo objetivo, cercano a 4:43. Intentaba no darle vueltas, comentando la carrera con JJ, Mario y Chema, pero las piernas me recordaban todo el rato que iba a ser una carrera dura.
Tan pronto se me escapaba el ritmo y aceleraba demasiado (4:36m/km) como, de golpe, frenaba intentando no excederme y entonces salían kilómetros demasiado lentos.
El viento molestaba en algunos tramos del circuito, pero pensé que no era un inconveniente. El problema estaba hoy en mis piernas y en mi cabeza.
No había salido el día para "la carrera perfecta". Esa sensación que tuve en Sta.Pola el año pasado o en la Rotary de Elche poco después, sin notar fatiga en los músculos, sintiendo que podía pedir cualquier tipo de esfuerzo al cuerpo porque respondería sin resentirse, no la tenía, en absoluto, aquella mañana en Orihuela.



Cuando llevábamos la mitad del recorrido en las piernas sentí que tal vez se escaparía, y por mucho, la marca deseada. Seguían los constantes tira y afloja, ahora un kilómetro demasiado rápido, ahora uno muy lento, y empezaba a pensar que este Fartlek improvisado iba a pasar factura.



Ejemplo de cómo NO correr la media. Regularidad 0 :-/


JJ y Mario iban sobrados y no dejaban de animar. Chema ya llevaba un par de kilómetros notando que no podría seguir el ritmo del grupo y decidió descolgarse poco después del kilómetro 12.
Yo, con la lección sobre el sufrimiento bien aprendida el pasado martes, me dije que a pesar de las malas sensaciones había entrenado bien y que tal vez si me lo creía, el cuerpo respondería y aguantaría el esfuerzo.



Sufrí en el primer paso por la avenida de las palmeras, por el viento y por la monotonía de este tramo, ida y vuelta por la misma carretera recorriendo en total unos 3kms y sabiendo que después volvería a pasar por allí.
Costó el tramo adoquinado del centro, en ligera subida, aunque pude recuperar poco después.
En el segundo paso por la avenida de las palmeras observé que el Garmin medía los kms antes de lo que estaba marcado en la carretera. El ritmo medio de la carrera según el reloj era el adecuado, pero esa pequeña diferencia de metros iba a suponer, si no conseguía acelerar, quedarme por encima de 1:40 por muy poco.
En esta avenida, ya de vuelta, cuando intenté beber casi me ahogo y tuve que detenerme unos segundos. Recuperé rápidamente el ritmo, con JJ esperándome, pero ya sintiendo que se escapaba la marca deseada.
El segundo paso por las calles adoquinadas, en ligera cuesta, fue demasiado lento, y de nuevo tuve que recordar bien y repetirme lo del pasado martes "Tú puedes. Solo unos metros más. El problema está la cabeza, no en los músculos. Puedes aguantar más metros así" .

Último aceleron.

 Aprovechando la suave bajada en la zona del "curiososo" speaker cercano al  km.19 decidí acelerar y echar el resto. JJ y Mario me animaban, pues un buen acelerón me dejaría cerca del tiempo que buscaba. El último kilómetro pasó cercano a 4:30 y ya en la línea de meta vi que, aun sin bajar de 1:40, conseguía mi récord personal en esta distancia.

En la recta final, celebrando antes de cruzar la meta el récord conseguido

Detuve el crono en 1:40:42 (el reloj oficial ya marcaba MMP), un tiempo real de 1:40:04, a tan solo 5 segundos de ver por primera vez un treinta y tantos, clasificado 570 de 1156 en la general y 149 de 235 en mi categoría.
Me fastitidaba esa diminuta diferencia que me separaba del 39, pero podía muchísimo más la satisfacción por el trabajo bien hecho y la victoria de la mente sobre el cuerpo, haber podido sobreponerme a las malas sensaciones y cumplir. Esto iba a ser muy valioso para el maratón de Barcelona, me repetía.

Mil gracias amigos (y gracias Mario, por decidirte a acompañarme en BCN)

Grande, Ramón


Ya en la meta me encontraba con Ramón, que ni constipado o cansado falla y hace unas carreras envidiables, y me reunía con el resto del grupo (Mil gracias, Chema, JJ, Mario. Si no llega a ser por vosotros tirando y animando la cosa habría sido bien distinta). La mañana no podía haber ido mejor, después de todo. Si había hecho mi mejor tiempo en media con malas sensaciones y un día poco propicio para la carrera, ¿qué pasaría en un día bueno?

El test del maratón está aprobado con nota y, como el año pasado, este camino al maratón deja en el trayecto nuevos récords en las distancias de 10k y medio maratón. Los datos son indiscutibles y no hay lugar a la subjetividad: Barcelona debería ser mi mejor maratón. Con la cabeza mejor entrenada y el cuerpo respondiendo, solo queda poder aguantar las pocas semanas que faltan, resistir las 2 tiradas largas que tengo todavía por delante y esperar que el día 13 todo vaya según lo previsto.
Esta última carrera me ha dado la última inyección de moral que necesitaba. Todo va a ir bien. Lo noto.

Os cuento, como siempre, los avances del entrenamiento en la próxima entrada del blog.
Gracias por estar ahí.
Saludos.

Comentarios

  1. Eres grande tio, sabes que casi nadie hizo MMP el domingo, por algo sería.
    Ahora modo Maratón, y después Dios dirá

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    Respuestas
    1. Mil gracias Ramón. Solo espero disfrutar tanto en Barcelona como en los entrenamientos hasta ahora. A por ello y, como dices, después veremos qué hacer. Ahora a centrarse en Barcelona. Vamosss!!!

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